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Esto le pasa al cuerpo si tomás alcohol en olas de calor: ¿lo sabías?

Consumir estas bebidas alteran el equilibrio natural del organismo. La hidratación adecuada es clave para evitar riesgos.

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  • Durante una ola de calor, el cuerpo humano realiza un esfuerzo extra para mantener estable su temperatura interna. En ese contexto, el consumo de alcohol puede generar efectos negativos que muchas veces pasan no se toman en cuenta, pero que impactan directamente en la salud.

    Las jornadas con altas temperaturas obligan al organismo a activar mecanismos de defensa, como la sudoración, para evitar el sobrecalentamiento. A este escenario se suma la pérdida constante de líquidos, lo que vuelve fundamental una hidratación adecuada y sostenida a lo largo del día.

    Pese a eso, el hábito de tomar bebidas alcohólicas en momentos de calor intenso puede interferir con estos procesos naturales y aumentar el riesgo de complicaciones, incluso cuando los síntomas iniciales parecen leves o habituales.

    EL RETORNO cerveza

    Qué le pasa al cuerpo si tomás alcohol durante una ola de calor

    Cuando el calor es extremo, el cuerpo regula su temperatura principalmente a través del sudor, que al evaporarse ayuda a enfriar la piel. El alcohol, lejos de colaborar con este equilibrio, actúa como un diurético, incrementando la eliminación de líquidos y profundizando la deshidratación que ya provoca el clima.

    Además, las bebidas alcohólicas pueden generar una sensación momentánea de alivio o frescura que no refleja el verdadero estado del organismo. Esta percepción engañosa puede retrasar la necesidad de hidratarse y dificultar la identificación de señales de alarma, como la sed intensa o el cansancio excesivo.

    Alcohol, cerveza

    Otro efecto relevante es la alteración de la regulación térmica. El alcohol provoca una mayor dilatación de los vasos sanguíneos cercanos a la piel, lo que da una impresión pasajera de descenso de temperatura. En realidad, este proceso complica la capacidad del cuerpo para reaccionar ante el aumento del calor interno.

    La suma de deshidratación y fallas en la termorregulación aumenta el riesgo de sufrir agotamiento por calor o un golpe de calor. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor de cabeza, mareos, náuseas, debilidad y piel fría o húmeda. Si no se actúa a tiempo con descanso, sombra e hidratación, el cuadro puede agravarse y transformarse en una urgencia médica.

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