El pollo pasó a ocupar el primer lugar entre las proteínas animales más consumidas en la Argentina. Con un promedio cercano a los 50 kilos por habitante por año, la carne aviar superó por primera vez a la vacuna, marcando un cambio en las preferencias de los consumidores tras más de dos décadas de expansión del sector.
Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) señalaron que este fenómeno no responde únicamente a una cuestión de precios. Su director ejecutivo, Carlos Sinesi, explicó que el crecimiento estuvo acompañado por una mayor capacidad de producción, la diversificación de los productos disponibles y la adaptación de la industria a las nuevas demandas del mercado, con cortes y elaborados que ofrecen mayor practicidad para el consumo diario.
"Desde principios de los años 2000 empezamos un proceso de crecimiento muy fuerte. Pasamos de producir 700 mil toneladas a más de 2,5 millones y multiplicamos los mercados de exportación", señaló en una entrevista en Splendid AM 990.
Acto seguido, remarcó cambios de costumbres entre los consumidores. "Antes se compraba un pollo entero una o dos veces por semana. Hoy la gente compra pechuga, milanesas, alas, patamuslo o productos listos para cocinar. Hay mucha más segmentación y practicidad", puntualizó.
El directivo también destacó que la actividad logró recuperar su situación sanitaria luego de los brotes de influenza aviar registrados en los últimos años. En ese marco, indicó que el trabajo conjunto con el SENASA permitió mantener la mayoría de los mercados de exportación gracias al sistema de zonificación sanitaria, mientras continúan las gestiones para reabrir destinos que aún permanecen cerrados, entre ellos China y la Unión Europea.
Qué pasó con el consumo de carne vacuna y porcina
Mientras el pollo alcanzó un consumo cercano a los 50 kilos por habitante al año, la carne bovina se ubica actualmente en torno a los 48,5 kilos por habitante, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. En tanto, el consumo de carne porcina continúa creciendo de forma sostenida y ronda los 17 kilos por habitante al año, consolidándose como la tercera proteína animal más elegida por los argentinos.