Los trabajadores independientes en Argentina, que no alcanzan un tamaño empresarial significativo, disponen de dos opciones para tributar: el régimen simplificado, conocido como monotributo, o el régimen general, también llamado responsable inscripto.
Estos trabajadores se enfrentan al dilema de elegir entre dejar de facturar para permanecer en el régimen simplificado o bien pasar al régimen general.
Cuál es la diferencia entre ser monotributista y ser responsable inscripto
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Paso a paso para cargar correctamente el formulario de Ganancias en AFIP para los monotributistas
La principal distinción entre ambos modelos radica en el nivel y la estructura de los impuestos a pagar.
Los responsables inscriptos deben abonar el impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto a las ganancias y aportes a la seguridad social de manera separada y variable.
Por otro lado, los monotributistas pagan una única cuota fija mensual que incluye impuestos (IVA y ganancias) y contribuciones a la jubilación y la obra social. Además de estos impuestos nacionales, también deben considerarse los impuestos provinciales, como el de ingresos brutos.
En cuanto al régimen general, no existen categorías predefinidas, pero los inscriptos están obligados a presentar declaraciones juradas mensuales y realizar pagos proporcionales a sus ingresos.
Por el contrario, los monotributistas solo deben cumplir con la recategorización semestral en enero y julio, así como con el pago de la cuota fija mensual.
Qué conviene entre el monotributo y ser responsable inscripto
El significativo avance de la inflación ha llevado a un retraso considerable en los topes máximos de cada categoría del monotributo, dejando a algunos contribuyentes en una situación difícil.
Se ven enfrentados a la difícil decisión de si dejar de facturar para permanecer en el régimen simplificado o bien pasarse al régimen general.
Es importante resaltar que, desde un punto de vista técnico, el cambio de régimen desde el monotributo rara vez resulta conveniente debido a la diferencia en las cargas impositivas.
La carga impositiva que asume un monotributista en relación con su facturación se sitúa aproximadamente entre un 5% y un 10%, considerando los impuestos, la obra social, la jubilación, los ingresos brutos, los impuestos municipales, entre otros.
En contraste, el paso al régimen general implica la inscripción en el impuesto al valor agregado (IVA), pagando el 21% de la facturación, junto con un promedio de un 5% en ingresos brutos, y el impuesto a las ganancias, que varía gradualmente, pero en promedio representa alrededor del 20%.
Por lo tanto, al sumar estos porcentajes, se observa que los contribuyentes pueden llegar a perder hasta un 50% de su facturación al cambiar al régimen general, en comparación con el 10% que abonan en el monotributo.