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River, a la caza del reemplazante de Marcelo Gallardo: cómo fue el paso de Chacho Coudet como jugador del Millonario

La etapa de quien es el máximo apuntado por la dirigencia del club de Núñez quedó marcado tanto por sus éxitos deportivos como por su desestructurada personalidad que dejó más de una anécdota.

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  • Tras la confirmación de la salida de Marcelo Gallardo como director técnico de River, el nombre de los posibles sucesores comenzó a circular con fuerza en los pasillos del Monumental. Entre los candidatos que generan más nostalgia y expectativa se encuentra Eduardo "Chacho" Coudet.

    Con 51 años, el exjugador se desempeña actualmente como DT de Deportivo Alavés de LaLiga de España. Sin embargo, siempre manifestó su deseo de regresar al club que le dio tantas alegrías. Su historia con la banda roja está marcada por el éxito deportivo y una colección de vivencias que todavía hoy se recuerdan con una sonrisa en el estadio de Núñez.

    Así fue la etapa de Chacho Coudet como jugador de River

    Chacho - River

    El paso de Coudet por River Plate se dividió en dos etapas fundamentales: la primera entre 1999 y 2002, y la segunda tras un breve paso por Europa, entre 2003 y 2004. Durante estos años, el mediocampista no solo se destacó por su despliegue por la banda derecha y su capacidad de centro, sino por ser el "alma" del vestuario.

    Con 146 partidos jugados, 22 goles y cinco títulos locales bajo el brazo (Apertura 1999, Clausura 2000, 2002, 2003 y 2004), Coudet se consolidó como una pieza clave en la historia ganadora del club. Sin embargo, también dejó una gran huella en aquel plantel por ser el gran bromista del grupo.

    Una de las historias más recordadas ocurrió durante una concentración, cuando en un intento de revancha contra sus compañeros, que lo habían mojado con agua, terminó utilizando un matafuegos a modo de chiste. De forma accidental, afectó temporalmente la visión del delantero Esteban "Bichi" Fuertes.

    Chacho Coudet

    Su relación con los juveniles de aquel entonces, como Pablo Aimar y Javier Saviola, también estaba teñida por sus ocurrencias. Chacho solía incomodarlos a diario con bromas, aprovechándose de la timidez de las jóvenes promesas para generar un clima de distensión. Mientras que al “pibito”, lo despeinaba cada vez que lo veía por llevar el cabello con mucho gel, al joven Aimar, conocido por ser callado y disfrutar del silencio, no paraba de hablarle al oído un segundo hasta desencadenar en él alguna reacción de enojo.

    No importaba si se trataba de un dirigente de baja estatura al que invitaba a sentarse en sus rodillas como si fuera un niño, o de convencer a todo el plantel de teñirse el pelo de rubio para celebrar un campeonato; Coudet siempre encontraba la manera de romper la estructura. Incluso en los momentos de máxima tensión, su humor salía a la luz.

    Ese espíritu indomable, que combinaba el compromiso táctico y la destreza con la irreverencia, es lo que hoy hace que tanto Chacho, como muchos integrantes de la comisión del club quieran su regreso al Monumental.

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