En las tribunas del Mundial 2026 hay una figura que llama la atención entre miles de espectadores. No grita, no salta, no busca cantar una canción viral. Es Michel Nkuka Mboladinga, conocido como "Lumumba Vea", un hincha de República Democrática del Congo que se pone de pie en el momento en que suena el silbato inicial, levanta el brazo derecho con la palma abierta y permanece así, inmóvil, durante los 90 minutos completos del partido, como una escultura de carne y hueso.
Así, en cada encuentro, Mboladinga evoca a Patrice Lumumba activista, líder del movimiento anticolonial y primer ministro del Congo independiente, una de las figuras del movimiento de descolonización africana de mediados del siglo XX y todavía un símbolo ineludible del país.
La postura con el brazo levantado imita a la estatua de Lumumba que se erige en Kinshasa, capital de su país.
Congo, un país marcado por el colonialismo
Para entender lo que representa ese gesto, hay que remontarse a 1884, cuando en la Conferencia de Berlín las potencias europeas se repartieron el continente africano como si fuera un mapa en blanco. El territorio que hoy es la República Democrática del Congo quedó en manos del rey Leopoldo II de Bélgica, quien lo explotó durante décadas para extraer marfil y caucho mediante trabajos forzados y castigos corporales. Las estimaciones de historiadores hablan de entre 5 y 10 millones de víctimas entre asesinados y mutilados en ese período.
Patrice Lumumba fue asesinado en 1961.
La independencia llegó recién en 1960, y quien encabezó ese proceso fue Lumumba, quien se convirtió en una figura central en la construcción de una identidad nacional propia. Sin embargo, su gobierno duró apenas cuatro meses. Fue derrocado y, en enero de 1961, asesinado bajo órdenes de oficiales belgas. Hoy es considerado el gran héroe de la independencia congoleña, y su nombre es sinónimo de resistencia y dignidad.
La devolución simbólica de uno de sus dientes, el único resto recuperado de su cuerpo disuelto en ácido, en una ceremonia realizada en Bruselas en 2022 reabrió las discusiones sobre justicia histórica y memoria en el país.
Michel Nkuka Mboladinga, portador de un legado
Mboladinga lleva doce años manteniendo su singular ritual en las tribunas. Se presenta siempre con trajes de colores llamativos que varían en cada partido, y su presencia se convirtió en un ícono entre los seguidores de los Leopardos, como se conoce a la selección congoleña.
"Soy un artista, soy un animador, por eso hago esto, es mi trabajo", explicó en más de una ocasión. Pero su impacto va mucho más allá del entretenimiento: para sus compatriotas, verlo de pie en la tribuna es ver a Lumumba presente, acompañando al equipo.
La estatua de Patrice Lumumba recreada por Michel Nkuka Mboladinga en las tribunas.
Su fama creció de manera exponencial durante la Copa Africana de Naciones 2025 disputada en Marruecos, donde las imágenes de su pose estática en medio de una tribuna eufórica se volvieron virales en redes sociales. Como reconocimiento, el gobierno congoleño le regaló una camioneta Jeep.
El pedido de los jugadores para que Mboladinga fuera al Mundial 2026
La presencia de Mboladinga en Estados Unidos tiene un capítulo especial. El acceso al torneo no fue sencillo: el gobierno norteamericano suspendió visas a miles de aficionados congoleños por un brote de ébola registrado en la región de África Central. Para la mayoría de los hinchas que querían viajar, ese fue el fin de la historia.
Ahí llegó un inesperado reconocimiento: los propios jugadores de la selección le pidieron directamente a la Federación Congoleña de Fútbol (FECOFA) que lo incorporara a la delegación oficial, para que pudiera ingresar al país. La solicitud llegó al máximo nivel: el propio presidente de la república, Félix Tshisekedi, avaló personalmente la inclusión. De esa manera, al viajar junto al plantel y como integrante formal de la comitiva, Lumumba Vea pudo sortear las restricciones migratorias que dejaron afuera a tantos de sus compatriotas. Además, todos sus gastos son cubiertos por la FECOFA.
La República Democrática del Congo vive su segunda participación en una Copa del Mundo (la anterior fue en 1974, todavía bajo el nombre de Zaire). El grupo K la enfrenta a Portugal, Colombia y Uzbekistán. Su debut el martes 17 de junio ante la selección portuguesa terminó en empate 1 a 1, un resultado que sorprendió al mundo. Mboladinga estuvo ahí, de pie, con el brazo levantado.