La Selección argentina enfrenta posibles castigos disciplinarios tras el triunfo por 2 a 0 frente a Inglaterra por la semifinal de la Copa del Mundo, debido a la exhibición de una bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" realizada por sus jugadores en el campo de juego al finalizar el partido.
El episodio ocurrió minutos después del pitazo final. Un grupo de futbolistas, con el mediocampista Giovani Lo Celso a la cabeza, colocó sobre el césped una tela blanca con letras negras con el mensaje que reivindica la soberanía argentina sobre las Islas, un gesto prohibido por las normativas de la International Football Association Board (IFAB).
El texto oficial establece: "El equipamiento no debe tener lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales. Los jugadores no deben mostrar ropa interior con lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales, ni publicidad que no sea el logotipo del fabricante".
Asimismo, la lista de elementos vedados por la FIFA censura: "Cualquier material, incluidos, entre otros, pancartas, banderas, folletos, prendas de vestir y demás parafernalia, que sea de naturaleza política, ofensiva o discriminatoria, que contenga palabras, símbolos o cualquier otro atributo destinado a discriminar de cualquier tipo contra un país, una persona privada o un grupo por motivos de raza, color de piel, etnia, origen nacional o social, identidad y expresión de género, discapacidad, idioma, religión, opinión política o cualquier otra opinión, nacimiento, riqueza o cualquier otra condición, orientación sexual o por cualquier otro motivo".
Ante el incumplimiento evidente, el reglamento advierte sobre las consecuencias para los protagonistas de la acción. La letra chica precisa que "el jugador y/o el equipo serán sancionados por el organizador de la competición, la federación nacional de fútbol o la FIFA". Sin embargo, no se aclara si la sanción será deportiva o económica.
El clima especial del encuentro tuvo su correlato en los días anteriores a la semifinal. El entrenador Lionel Scaloni intentó reducir la tensión al declarar que se trataba solo de un cruce deportivo, pero la acción posterior de sus dirigidos evidenció una postura interna diferente respecto del adversario.
Por su parte, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, alertó en la antesala del partido sobre los estrictos controles en las tribunas. La funcionaria remarcó la prohibición para los hinchas del ingreso de "elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial".