- Nació en un campo de refugiados en Kenia y llegó a Australia junto a su familia en busca de una nueva oportunidad.
- El fútbol le permitió integrarse a la sociedad australiana y comenzar su camino hacia el profesionalismo.
- Jugó en distintos clubes de Europa y se convirtió en una pieza importante de la Selección.
- Metió el penal que le dio al país de Oceanía la clasificación al Mundial de Qatar 2022.
Awer Mabil comenzó su vida en circunstancias extremadamente difíciles. Nació en 1995 en el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, a donde habían llegado sus padres tras huir de la guerra civil que afectaba a Sudán del Sur. Atravesó su niñez en ese contexto y el fútbol se convirtió en una vía de escape de la dura realidad en la que vivía. Jugaba utilizando cualquier objeto que pudiera servir como pelota, desde bolsas de plástico hasta medias envueltas. Aquellos partidos sobre terrenos de tierra eran una forma de diversión entre tanto caos y escasez.
En 2006, cuando tenía once años, su vida cambió por completo: junto a su familia fue reasentado en Australia gracias a un programa humanitario. La llegada a Adelaida significó el comienzo de una nueva etapa, lejos de las dificultades del campo de refugiados y con la posibilidad de construir un futuro diferente.
La adaptación al país oceánico fue difícil. Mabil debió acostumbrarse a un nuevo idioma, una cultura distinta y un entorno completamente desconocido para él. En ese proceso, el fútbol se convirtió en una herramienta fundamental para integrarse a la sociedad australiana. A través del deporte encontró amigos, fortaleció su confianza y comenzó a sentirse parte de una comunidad que lo recibió con los brazos abiertos. Su talento llamó rápidamente la atención de entrenadores locales y empezó a destacarse en equipos juveniles de Adelaide. Lo que había comenzado como un juego improvisado en Kakuma pasó a convertirse en una verdadera oportunidad de vida. Con cada entrenamiento y cada partido, el joven refugiado fue construyendo una identidad dentro de su nuevo país. El fútbol no solo le abrió las puertas de una carrera profesional, sino que también le permitió encontrar un sentido de pertenencia en la nación que había recibido a su familia.
La increíble historia de Awer Mabil
Su crecimiento deportivo fue constante. Tras destacarse en Campbelltown City, llegó a Adelaide United, donde debutó profesionalmente con sólo 17 años y empezó a ganarse un nombre en el fútbol australiano. Más adelante dio el salto a Europa para incorporarse al FC Midtjylland de Dinamarca, club en el que salió campeón múltiples veces y vivió algunos de los momentos más importantes de su carrera, como por ejemplo disputar la Champions League. También tuvo experiencias en ligas de Portugal, Turquía, España, República Checa y Suiza, consolidándose como un futbolista con recorrido internacional.
En la Selección tuvo su debut en el 15 de octubre de 2018, cuando tenía 23 años. Aquel día se dio el lujo de marcar su primer gol internacional en la goleada 4-0 ante Kuwait en un amistoso. Con los Socceroos participó en importantes competiciones internacionales y se convirtió en una pieza habitual del plantel. Uno de los momentos más recordados de su trayectoria llegó en el repechaje rumbo al Mundial de Qatar 2022, cuando convirtió el penal decisivo frente a Perú que aseguró la clasificación australiana. Años después volvió a formar parte del equipo que consiguió el boleto para este Mundial. Con la camiseta de la Selección lleva 38 partidos jugados en los que anotó 10 goles.
Awer Mabil 10
El delantero portando la 10 en un amistoso.
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Este año disputará su segunda Copa del Mundo. En Qatar no tuvo mucho protagonismo y sólo jugó 24 minutos ante Francia en el primer partido y 11’ frente a Túnez en el segundo. No ingresó contra Dinamarca y tampoco lo hizo en el duelo de octavos versus Argentina. Sus rivales para este Mundial serán Turquía, Estados Unidos y Paraguay.