La previa del nuevo Superclásico entre Boca Juniors y River Plate dejó una de las imágenes más comentadas de la jornada en La Bombonera. Durante el tradicional saludo entre los futbolistas de ambos equipos, Leandro Paredes y Marcos Acuña se encontraron frente a frente y se saludaron con un beso, en un gesto de cordialidad que contrastó con el enfrentamiento que habían protagonizado en el último duelo entre ambos equipos.
El episodio ocurrió cuando los jugadores de River pasaron frente a la formación de Boca, como parte del protocolo previo al inicio del partido. En medio de los saludos entre los integrantes de ambos planteles, las cámaras registraron el intercambio entre los dos futbolistas, compañeros en la Selección argentina que conquistó el Mundial de Qatar 2022.
Un reencuentro que tiene una historia detrás
La imagen adquirió una relevancia particular por los antecedentes entre ambos. Durante el último Superclásico disputado en el estadio Monumental, Paredes y Acuña habían protagonizado un fuerte encontronazo dentro del campo de juego. La discusión tuvo repercusión mediática y alimentó especulaciones sobre un posible distanciamiento entre los dos referentes del fútbol argentino.
En los días posteriores a aquel episodio, también circularon versiones que vinculaban el conflicto con la situación de Acuña de cara a la conformación de la lista de la Selección argentina para el Mundial de 2026. Sin embargo, esas interpretaciones no confirmaban que el enfrentamiento hubiera tenido consecuencias concretas en la relación entre ambos ni en las decisiones deportivas.
Cómo fue el saludo entre Paredes y Acuña
El saludo en La Bombonera volvió a poner el vínculo entre los futbolistas en el centro de la atención, aunque esta vez por una escena de signo contrario. Sin declaraciones públicas sobre el episodio, ambos eligieron mostrarse cordiales durante la presentación protocolar de los equipos.
Así, el reencuentro entre Paredes y Acuña se convirtió en uno de los momentos destacados de la previa del Superclásico. En un partido marcado por la rivalidad histórica entre Boca y River, el gesto entre los dos campeones del mundo aportó una imagen de distensión antes de un nuevo enfrentamiento decisivo.