La aprobación de la ley de reforma laboral sumó un capítulo impositivo con impacto directo en el mercado automotor: la eliminación del impuesto interno que gravaba a determinados vehículos 0 km, en especial a los de mayor valor.
La reforma laboral aprobada en el Congreso incluyó la eliminación definitiva del impuesto interno a determinados vehículos. En el sector hablaron de “normalización” del mercado y de más previsibilidad para invertir y planificar.
La aprobación de la ley de reforma laboral sumó un capítulo impositivo con impacto directo en el mercado automotor: la eliminación del impuesto interno que gravaba a determinados vehículos 0 km, en especial a los de mayor valor.
La medida fue respaldada por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), que agrupa a las terminales con producción en el país, y su antítesis, la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA), que representa a importadores y distribuidores oficiales.
Desde ADEFA señalaron que la eliminación definitiva del tributo constituye “un paso clave” para corregir distorsiones acumuladas en la estructura de precios, ordenar el esquema tributario y dotar de previsibilidad a la industria y a toda la cadena de valor. La entidad recordó que ya se había dado un avance cuando se suspendió la primera escala del impuesto —mediante el Decreto 50, desde febrero de 2025— por su impacto sobre vehículos de gama media, incluidos algunos de producción nacional. Con la nueva ley, sostienen, el beneficio se extiende a los modelos que aún permanecían alcanzados.
En la misma línea, CIDOA afirmó que el esquema de impuestos internos, vigente desde 2008, generó durante años distorsiones en la estructura de precios, saltos desproporcionados en las listas y limitaciones en la oferta de modelos. Para la cámara, su eliminación “completa el proceso de normalización del mercado automotor” y brinda previsibilidad impositiva para planificar inversiones y estrategias comerciales a mediano y largo plazo.
En su configuración más reciente, el impuesto impactaba principalmente sobre los vehículos más caros, con una alícuota del 18%. Al aplicarse sobre el precio mayorista, el efecto en el valor final al público era significativo. Con su eliminación, el mercado espera una corrección en los precios de esos modelos. En el sector estiman que las bajas podrían ubicarse en torno a los dos dígitos porcentuales, dependiendo de cada marca y versión, y que algunas automotrices podrían actualizar sus listas en los próximos días.
De todos modos, el traslado no necesariamente será automático ni uniforme. Más allá del impuesto interno, el precio final de un 0 km está compuesto por otros factores, como la carga tributaria total, costos logísticos y la propia política comercial de cada empresa. Por eso, si bien la expectativa es de una baja en los vehículos alcanzados, el impacto concreto se verá en las nuevas listas y en la dinámica de ventas de las próximas semanas.
Tanto ADEFA como CIDOA coincidieron en que la decisión mejora la competitividad del mercado interno y refuerza la previsibilidad para la industria. En un contexto de cambios más amplios en materia laboral y económica, el capítulo automotor aparece como uno de los puntos en los que fabricantes e importadores coinciden, a la espera de que el alivio impositivo se traduzca en más oferta y mayor movimiento comercial.