La feria de electrónica de consumo CES de Las Vegas siguen mostrando los productos tecnológicos más curiosos. Robots barman, una humanoide que es fanática de Lionel Messi y un auto a hidrógeno son algunos de los nuevos dispositivos.
La feria de electrónica de consumo CES de Las Vegas siguen mostrando los productos tecnológicos más curiosos. Robots barman, una humanoide que es fanática de Lionel Messi y un auto a hidrógeno son algunos de los nuevos dispositivos.
Tambie, se presentó una televisión que avisa cuando el lavarropas terminó de centrifugar, un espejo que calienta el agua de la ducha y activa la cafetera: la "casa inteligente" toma forma, pero sigue en gran medida desconectada de la realidad.
La empresa francesa Baracoda lleva años transformando el baño con aparatos sanitarios integrados en los objetos cotidianos.
BMirror, su nuevo prototipo de espejo conectado, puede recopilar información e intercambiarla con la balanza, el inodoro o el cepillo de dientes para hacer recomendaciones a los miembros del hogar, como beber más agua o consultar a un dermatólogo porque un lunar ha cambiado de color.
"Inmediatamente vemos si nos hemos cepillado bien los dientes o si tenemos que ponernos protector solar, por ejemplo", señaló Baptiste Quiniou, director de producto de la compañía, entrevistado en el Consumer Electronics Show (CES)
Pero para un funcionamiento óptimo de esta tecnología, es necesario utilizar dispositivos compatibles, ya sea desarrollados por Baracoda o por marcas asociadas.
Para las empresas emergentes y las multinacionales que desde hace años diseñan y comercializan objetos conectados, la interoperabilidad se ha vuelto crucial.
"Estos dispositivos pueden hacer cosas increíblemente útiles, pero si no se comunican entre sí, se pierde la información", explicó Avi Greengart, analista de Techsponential.
Amazon, Samsung, Apple, Google: los gigantes tecnológicos han creado cada uno su propio ecosistema de dispositivos, a menudo en torno a un asistente de voz, como Alexa o Siri.