El matrimonio entre Will Smith y Jada Pinkett no atraviesa su mejor momento. El escándalo que se desató tras el cachetazo que el actor le pegó al humorista Chris Rock en la última ceremonia de los Premios Oscars resquebrajó una relación que ya venía golpeada.
La revista Heat Magazine y otros medios estadounidenses apuntan que, desde el incidente en los premios de la Academia de Hollywood, "las tensiones entre ellos han sido notables". Las diferencias en la pareja aumentaron y ahora apenas se hablan.
De separarse, Pinkett tendría derecho, en base a la ley de California, a la mitad de la fortuna, la cual según algunas estimaciones superaría los u$s350 millones.
"Podría ser uno de los divorcios más tensos de la historia del mundo del espectáculo y podría prolongarse más que el de Angelina Jolie y Brad Pitt", precisaron.
Desde el entorno señalan que Will Smith no querría separarse. Después de años de soportar filtraciones sobre su vida personal, no soportaría atravesar por algo así. "Will no ha ocultado lo incómodo que se pone cada vez que Jada comparte algún detalles personal", reveló una fuente.
Apenas una semana después del escándalo, circuló en redes sociales un antiguo video de Red Table Talk de 2008, donde la actriz relevó que no quería casarse y que en la noche de su boda se la pasó llorando. "Me forzaron y fue horrible", confesó