Javier Milei, entre la recesión y la hoguera

El Gobierno acumula malos datos económicos, tensiones internas y conflictos políticos que el propio Presidente contribuye a profundizar. Milei pasa a la ofensiva de un modo cada vez más peligroso y quiere que la sociedad acepte un plan inviable a garrotazos.

  • Agregar C5N en
  • El gobierno de Javier Milei atravesó una semana en la que se acumularon malos datos económicos, tensiones dentro del oficialismo y los conflictos políticos que el propio Presidente contribuye a profundizar. La actividad y el consumo masivo siguen en retroceso, el riesgo país volvió a marcar un máximo anual y la innecesaria excursión a España terminó generando cuestionamientos, incluso entre dirigentes de la derecha europea. Con todo este panorama, el Presidente eligió cerrar la semana con más amenazas y más insultos. La deriva autoritaria se profundiza junto a los acuerdos de casta, como única respuesta al deterioro socio económico y el fracaso del plan de estabilización.

    La caída de la actividad terminó de confirmar que la recuperación que promete el Gobierno nunca llegará. Según el INDEC, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) cayó 1,7% interanual en agosto y apenas avanzó 0,1% respecto de julio, una mejora insuficiente para compensar el derrumbe del mes anterior. Diez de los quince sectores relevados registraron retrocesos interanuales, entre ellos el comercio (-3,5%), la industria manufacturera (-3,2%) y la construcción (-2,5%).

    El deterioro también se refleja en las fábricas: en agosto utilizaron apenas el 58,5% de su capacidad instalada, frente al 59,6% de un año atrás, mientras la metalmecánica operó al 35,9% y la industria automotriz al 46,2%. Con el consumo en retroceso, la producción industrial en estado cadavérico y una capacidad fabril cada vez más ociosa, los números exponen una economía que no consigue transformar la pretendida estabilización financiera en una recuperación extendida de la actividad.

    Los indicadores de consumo, además, siguen en franco derrumbe. Según Scentia, las ventas de consumo masivo cayeron 1,2% interanual en septiembre y acumularon una contracción del 2,7% durante los primeros nueve meses de 2026. La medición de NielsenIQ exhibió un cuadro todavía más desfavorable para el bimestre agosto-septiembre, con una baja interanual del 5,8% y una caída acumulada del 1,3% en el año. En ese relevamiento, las bebidas retrocedieron 9,8%, los alimentos 3,2% y los productos de cuidado personal y limpieza, 4%. Los kioscos y minimercados -especies en extinción- registraron una caída del 9,1%.

    La facturación aumentó 19,6% en el bimestre relevado por NielsenIQ, pero el precio promedio ponderado subió 27,5%. La diferencia entre ambos indicadores refleja el problema de fondo, que es que los precios crecen mientras los volúmenes vendidos se achican. El ajuste no se mide solamente en las cuentas públicas, sino también en la capacidad de los hogares para sostener sus compras habituales. Estamos en recesión.

    El frente financiero tampoco ofrece señales tranquilizadoras. El riesgo país llegó el viernes a los 717 puntos básicos durante la jornada y cerró en 707, uno de los registros más altos del año. En octubre acumula una suba de alrededor del 18% y desde enero aumentó más del 25%. En un círculo vicioso que se está haciendo habitual, la caída de los bonos soberanos volvió a poner en primer plano las dudas sobre el financiamiento y los vencimientos de deuda de 2027, mientras el deterioro de la actividad agrega incertidumbre sobre la recuperación de la recaudación.

    El inexplicable viaje de Milei a España quedó atravesado por los ataques del Presidente contra periodistas y dirigentes políticos, además de los desaires de los aliados. La lógica indignación de la prensa española por los ataques de Milei se muestra como un espejo para que recordemos la gravedad de lo que hemos naturalizado en nuestras tierras. Sus insultos contra Pedro Sánchez y sus descalificaciones a trabajadores de prensa desplazaron el foco de la agenda que la derecha española buscaba instalar.

    El paso en falso que resultó su visita quedó expuesto cuando hasta Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, tomó distancia de la forma de expresarse del mandatario argentino. "Yo no comparto el lenguaje ni la forma del lenguaje que utiliza el señor Milei", afirmó Feijóo en una entrevista con la cadena SER. También cuestionó "su forma de referirse al Presidente del Gobierno de España" y agregó que Milei utiliza "un lenguaje que en la política argentina parece que es un lenguaje menos llamativo que en la política española".

    Feijóo explicó que la recepción que le ofreció Isabel Díaz Ayuso no implicaba compartir las declaraciones del presidente argentino: "Es el presidente democrático de Argentina. Eso no significa que Ayuso sea responsable de lo que diga Milei". El líder del PP no interrumpió su agenda para reunirse con Milei, mientras que Santiago Abascal, referente de Vox y aliado político del libertario, tampoco modificó sus recorridas y delegó la recepción en un representante de su espacio. La visita terminó ofreciendo una postal de algo que en nuestro país ya se sabe: cada decisión de Javier Milei solo aporta a su aventura personal. Aunque en el entorno presidencial creen otra cosa, que se ha convertido en un líder de Occidente, todo parece indicar que la fascinación por lo estrambótico del personaje no siempre cosecha adhesiones.

    Otro frente abierto en términos internacionales es la cuestión Malvinas y el proyecto de Ley de Soberanía, que el oficialismo todavía no consigue llevar al recinto. El propio asesor estrella, Santiago Caputo, tuvo que salir a negar que la iniciativa esté frenada y aseguró que "la Ley Malvinas es prioridad de este Gobierno". También sostuvo que "la mayoría de los gobernadores ya han expresado su apoyo".

    La controversia se produjo después de la visita del subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, quien manifestó preocupación por las sanciones previstas contra empresas que exploten hidrocarburos en las islas sin autorización argentina. Los gestos de los últimos tiempos hacen trastabillar la pretensión libertaria de que el gobierno de Trump lo ayude con el tema Malvinas. Washington también ratificó su intención de disolver el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, donde la Argentina sostiene históricamente su reclamo de soberanía. El monotributista Caputo está particularmente preocupado por el tema porque es él quien mantiene las mejores relaciones con el Departamento de Estado.

    El proyecto que promueve el Ejecutivo no logró dictamen y quedó fuera de la última sesión de Diputados, sin fecha definida para su tratamiento y con dudas dentro del propio oficialismo sobre la posibilidad de reunir los votos. La norma ya tenía resistencia entre los aliados, que consideran que algunos de sus artículos utilizan la excusa de la soberanía para avanzar sobre las libertades individuales de los argentinos. El proyecto incorpora modificaciones en defensa, seguridad interior e inteligencia.

    El artículo 111, que contempla penas de prisión para quienes reciban financiamiento o instrucciones extranjeras para intervenir en procesos institucionales, influir en elecciones o promover campañas de desinformación, despertó críticas por sus posibles efectos sobre la libertad de expresión. Dejar la decisión de si alguien es funcional a campañas de desinformación y debe ser penado en manos del Presidente, que considera "mierdas humanas" a quienes lo cuestionan, puede ser muy peligroso.

    Martín Menem sabe que no tiene los votos para aprobarlo y evalúa llevar esa imposibilidad a la mesa política. "Vos deciles que tenés los votos solo para el capítulo de las sanciones a empresas que operen en Sea Lion y que hay que aprobar eso", le aconsejaron desde la oposición. El problema es que ese capítulo es justo el que cuestiona la administración Trump.

    Menem sufre embates, además, por la interna con Santiago Caputo y las Fuerzas del Cielo. La disputa volvió a quedar expuesta a partir de la controversia por las extemporáneas expresiones islamófobas del ministro de Defensa, Luis Petri, y tuvieron continuidad en las redes a través de Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, uno de los principales referentes digitales del oficialismo. Petri, al que lo único que le importa es congraciarse con Milei para que lo unja como candidato a gobernador en Mendoza, acicateó una interna que ya está en llamas.

    En medio de las críticas, Martín Menem compartió un artículo de Alberto Benegas Lynch (h) que cuestionaba la asociación automática entre religión y terrorismo. La reacción de Parisini fue directa contra uno de los referentes ideológicos del propio presidente. "Dale, ahí dejamos de hablar de lo que está haciendo el Islam en Europa y en el mundo porque según ustedes deberíamos ser 'severamente penados' por decir la verdad". El episodio generó cuestionamientos y una denuncia del Centro Islámico, mientras las diferencias públicas dejaron al descubierto la disputa entre los operadores digitales ligados a Caputo y el otro sector.

    La discusión excede el contenido repudiable de los mensajes porque revela el aquelarre en el que se ha convertido el Gobierno. Ya no queda claro quién tiene autoridad para fijar los límites del discurso oficial y quién controla la maquinaria de comunicación libertaria. La pelea se desarrolla dentro de un espacio que construyó buena parte de su identidad en la confrontación permanente, pero que ahora avanza hacia posiciones propias de la inquisición y no sabe administrar las consecuencias de esa dinámica cuando los conflictos involucran a sus propios dirigentes.

    El presidente de la Cámara de Diputados salió relativamente airoso de una sesión en la que se aprobaron las leyes de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y de Discapacidad, y se logró frenar el embate opositor por el endeudamiento familiar. Más allá de los resultados de cada debate, el oficialismo consiguió evitar derrotas resonantes que habrían complicado su balance de la jornada. Pero para eso tuvo que recurrir a concesiones profundas. El capítulo de Tierras de la ley de Inviolabilidad y todo el proyecto de Discapacidad son idénticos a lo que reclamaba la oposición. ¿Será respetado lo que se votó por el Poder Ejecutivo? En el caso de Discapacidad, eso es imposible de saber antes de que culmine su visita a la Argentina el papa León XIV. Lo que será claro es lo dicho: en las últimas semanas, el Gobierno no fija la agenda legislativa. A lo sumo, celebra que el toma y daca con los gobernadores le evite derrotas.

    La degradación de las expectativas de futuro del proyecto Milei no se ve solamente en el riesgo país. Se ve en todas las encuestas y es advertido en los sectores concentrados. Por eso, Patricia Bullrich volvió a criticar y dar señales de diferenciación respecto de la conducción presidencial. En relación con las turbulencias que se adivinan por el año electo que se viene, la senadora sostuvo que "si tenés un acuerdo político vas a bajar la incertidumbre" y advirtió que "la incertidumbre en el último año de gobierno es un problema en Argentina". También señaló que "la gente se inquieta" frente a la situación económica y defendió la libertad de prensa.

    Milei acusó el golpe pero tendió la mano. Reconoció públicamente las credenciales presidenciales de Bullrich. "Es cierto que Bullrich está preparada para ser presidente", afirmó, antes de agregar que "no es una persona improvisada" y que "la sintonía que yo tengo con la doctora Bullrich es enorme". La admisión alimentó las especulaciones sobre el futuro del oficialismo y la posibilidad de que distintos sectores comiencen a discutir una continuidad del mileísmo sin Milei como candidato.

    El Presidente rechazó esa interpretación y apuntó contra el llamado Círculo Rojo. "Es una elucubración del Círculo Rojo que tiene un profundo desprecio por mi persona, un odio visceral, porque les saqué un montón de negocios", dijo. Luego insistió: "Entiendo el odio visceral que me tiene el Círculo Rojo y entiendo que quieren inventar el esqueleto de eso que sería el mileísmo sin Milei". En la misma entrevista, el Presidente reconoció por primera vez que la economía no está bien. La senadora también había dejado abierta la posibilidad de una candidatura propia, aunque con cautela. "Estoy preparada para ser presidente, pero una tiene que saber esperar su momento". Y aclaró: "No es que quiera serlo, estoy preparada".

    Las declaraciones no constituyen una ruptura, pero muestran el poder de Bullrich. En una fuerza en la que cualquiera que no rinda pleitesía explícita al Presidente es considerado un traidor, Bullrich logra desmarcarse y no ser condenada al ostracismo. De bien diálogo con los sectores de poder tradicional de la Argentina, la exministra sabe que se ha convertido en un activo para los que quieren continuar con el rumbo, más allá de la suerte de Milei. En el Gobierno creen que su estrategia no es romper sino subir sus acciones para integrar la fórmula presidencial. "Ella sabe que es Javier o es la oposición", aseguran en la Rosada. Razón no les falta.

    Aún con esto, el recelo más fuerte que expresan los libertarios contra Bullrich está vinculado a que la jefa del bloque de senadores de LLA ya no oculta su oposición a suspender las PASO. El tema volvió a cobrar relevancia luego que, en la reunión de los principales dirigentes del peronismo, se ratificara la directiva de mantenerlas a toda costa. En el massismo creen que el oficialismo no puede conseguir ya los votos; cerca de Axel Kiciloff y de La Cámpora no están tan seguros. La Casa Rosada parece resignada a que no podrá aprobar ninguna reforma electoral antes de diciembre y apuesta a lograrlo en extraordinarias.

    Pero si el crédito con la sociedad se termina, no alcanza con que los acuerdos de casta sean solo con el poder político. También hay que hacerlos con el establishment judicial. El Gobierno recibió señales contrapuestas de la Justicia pero todo indica que los buenos oficios del ministro Juan Bautista Mahiques dan sus frutos. Es cierto que no pudo evitar que avance con fuerza la causa por corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad ni que procesaran a José Luis Espert por lavado de activos, pero logró cerrar la causa que más preocupaba a Milei, la del lanzamiento de la criptomoneda $LIBRA.

    El escandaloso sobreseimiento del Presidente y los demás imputados vino de la mano de un fiscal que nunca investigó y de un juez que decidió todo a favor de los investigados, luego de que nombraran a su esposa al frente de un juzgado. La resolución consideró que los hechos denunciados no encuadraban en una figura penal y sostuvo que la difusión del token no bastaba, por sí sola, para demostrar una estafa. Entre sus argumentos, el fallo señaló que el activo tenía "una elevada volatilidad y un importante componente especulativo" y llegó a referirse al "error de los adquirentes".

    La decisión dejó sin efecto penal, al menos en esta instancia, una investigación que había reunido elementos controvertidos. Entre ellos figuraban los contactos telefónicos entre Milei y el empresario cripto Mauricio Novelli en torno al lanzamiento del token, el ingreso de la madre y la hermana de Novelli a sus cajas de seguridad el primer día hábil posterior al derrumbe y una nota hallada en el teléfono del empresario que aludía a un supuesto acuerdo por al menos 5 millones de dólares. El juez consideró que esos elementos no acreditaban por sí mismos un delito ni permitían demostrar que el presunto acuerdo hubiera sido comunicado y aceptado. Tampoco se tomó declaración indagatoria a los acusados. La situación procesal ya se imaginaba cuando el juez apartó a los damnificados como querellantes, lo que ahora limita sus posibilidades de apelar directamente el sobreseimiento. La continuidad del reclamo depende, en esta instancia, de que la Cámara Federal de Casación Penal acepte revisar ese apartamiento.

    Milei celebró el fallo y convirtió el cierre judicial en una nueva ofensiva contra sus críticos. "¿Ahora quién me compensa por un año, ocho meses y nueve días de mentiras, calumnias e injurias que buscaron manchar mi buen nombre y honor?", escribió, y presentó el caso como una "tremenda operación política" con "fines golpistas". También calificó a varios periodistas de "ensobrados, mercenarios de la mentira y fabricantes seriales de operaciones" y preguntó: "¿Quién se hace cargo ahora de toda la basura que difundieron?". Pero el Presidente fue un poco más allá: "Que sepan muy bien que los hijos de puta en la Argentina no van a tener piedad. Porque, como decía Adam Smith, tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos; y acá a los buenos les tiene que ir bien; los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta".

    El episodio parece ir más allá de la estrategia presidencial de responder a cada cuestionamiento con una denuncia de persecución. Supone pasar a la ofensiva de un modo cada vez más peligroso. Con la complicidad del sector financiero, la corporación judicial y política y una parte de los medios concertados, que incluso naturalizan ataques contra ellos mismos si se garantizan otros negocios, Javier Milei quiere que la sociedad acepte un plan inviable a garrotazos. Y para los que no lo acepten promete, como un moderno Torquemada, la hoguera.

    TEMAS RELACIONADOS

    últimas noticias

    El desconcierto recorre Europa: mientras los jóvenes toman las calles, la ultraderecha crece en las urnas

    Hace 36 minutos

    Brasil en horas decisivas: encuestas, debates y el impacto en Argentina

    Hace 38 minutos

    Milei, sobreseído: el poder en movimiento

    Hace 38 minutos

    Milei, entre la recesión y la hoguera

    Hace 39 minutos

    Eleonora Wexler y su nueva pasión: "Es todo un lenguaje y una nueva manera de ver el mundo"

    Hace 47 minutos