Dos años de Federico Sturzenegger y su motosierra: el amargo balance del mayor proceso de destrucción del Estado

Casi 70.000 empleos públicos menos y centenares de dependencias eliminadas constituyen apenas la cara más visible del aporte del exfuncionario de la Alianza y Cambiemos al gobierno de Milei. A dos años de su llegada, se ha convertido en la figura emblemática de la batalla libertaria contra el rol estatal en la sociedad, con especial saña en las políticas de género y diversidad.

“La vida siempre te da revancha” es un refrán que parece haber sido creado a la medida de Federico Sturzenegger. Tras haber sido la cara visible de dos de los más flagrantes fracasos económico-financieros de la historia argentina (durante las gestiones de la Alianza y de Cambiemos), pocos auguraban para él otra cosa que un largo exilio. Sin embargo –país generoso-, el incombustible Sturzenegger no solamente regresó al Estado que tanto denosta sino que logró convertirse en uno de los funcionarios fundamentales del gobierno de Javier Milei.

Un día como hoy, hace dos años, fue presentado como ministro de Desregulación y Transformación del Estado, una vez aprobada la Ley Bases, que otorgó al Ejecutivo facultades delegadas para modificar parte de la estructura estatal mediante decretos. A partir de entonces se convirtió en una de las estrellas del elenco libertario y en el principal ejecutor de la “motosierra” prometida por Milei durante su campaña electoral, así como en la encarnación de aquella metáfora del “topo” que destruiría el Estado desde dentro.

La llegada del paladín de la "motosierra"

Su llegada al gabinete representó la institucionalización de una agenda que ya venía delineándose desde los primeros meses de gestión. Antes incluso de asumir el ministerio, Sturzenegger había colaborado con la elaboración del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, considerado una de las primeras grandes iniciativas de desregulación económica del mileísmo. Ese decreto modificó o derogó centenares de normas vinculadas con actividades comerciales, contratos, transporte, medicina prepaga, alquileres y distintos mercados regulados, convirtiéndose en una de las piezas centrales del programa libertario.

Milei no sólo reivindicó públicamente muchas de sus ideas sino que convirtió a Sturzenegger en uno de los funcionarios con mayor autonomía para avanzar sobre la estructura administrativa nacional. El nuevo ministerio, creado específicamente para Sturzenegger, tuvo como misión revisar regulaciones, simplificar normas, reorganizar organismos públicos y promover una reducción permanente del aparato estatal.

El proceso no respondió a una única metodología. En algunos casos se decidió directamente la disolución de organismos; en otros se transfirieron funciones a ministerios existentes; también hubo fusiones entre entes regulatorios y transformaciones jurídicas destinadas a concentrar competencias que anteriormente estaban distribuidas entre varias dependencias.

Entre las medidas más emblemáticas de estos dos años de Sturzenegger se destaca la eliminación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), la disolución del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), la reorganización del sistema portuario mediante la unificación de organismos vinculados a la administración de puertos y vías navegables, la transformación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), además de sucesivas modificaciones en organismos ferroviarios, institutos agropecuarios, entes reguladores energéticos y diferentes estructuras de la administración nacional.

La eliminación sistemática de áreas de género y diversidad

Cuando se cumplían seis meses de su asunción, en una especie de macabro mensaje de salutación por el fin de año de 2024, Sturzenegger publicó un primer balance de su labor, en el que presumía de la eliminación de más de 200 áreas y dependencias. “En esta semana donde vamos cerrando el año les dejo un listado de las más de 200 áreas del Estado que cerramos este año. Pasen y miren. Van a reír y van a llorar. Advertencia: no apto personas impresionables”, disparó en su cuenta de X.

Entre las áreas eliminadas que se listaban en aquella celebración, saltaba a la vista un protagonismo muy particular de organismos vinculados con temas de género, diversidad y derecho humanos, como la Dirección Nacional de Políticas contra la Violencia institucional, el Consejo Federal de Derechos Humanos y la Dirección de Educación para los Derechos Humanos, Género y Educación sexual integral, entre tantas otras.

Desde entonces, la “heroica” gestión de Sturzenegger al frente del proceso de reorganización estatal ha alcanzado una dimensión inédita desde el retorno de la democracia. Sumando organismos eliminados, fusionados, descentralizados, convertidos en unidades dependientes de otros ministerios o reestructurados, el Gobierno contabilizaba varios centenares de intervenciones sobre la organización estatal. El Ministerio de Desregulación sostuvo que el objetivo no consistía únicamente en reducir la cantidad de oficinas públicas, sino también en revisar miles de normas que, según su diagnóstico, obstaculizaban la actividad económica y generaban costos innecesarios para ciudadanos y empresas.

Entre ellas, se cuentan desregulaciones que afectan a sectores tan disímiles como el financiamiento del cine argentino y las industrias del vino, la carne y la yerba mate, que en algunos casos han afectado dramáticamente el funcionamiento y la rentabilidad de centenares de empresas.

La "batalla cultural" contra el empleo público

La otra gran dimensión de la “era Sturzenegger” tiene que ver con la dramática reducción del empleo público, un proceso que viene involucrando a distintas áreas del Poder Ejecutivo, pero cuya coordinación lleva dos años bajo la órbita del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.

Según los últimos datos difundidos por el Indec, el empleo público nacional lleva acumulada una reducción de 68.100 puestos desde diciembre de 2023, lo que equivale a una contracción cercana al 20% respecto de la dotación existente al comienzo de la administración Milei. En mayo, la cantidad de trabajadores del sector público nacional alcanzó las 273.365 personas, lo que representó una disminución de más de 17.600 empleados en comparación con el mismo mes del año anterior.

La reducción también alcanzó a las empresas y sociedades del Estado. El relevamiento del Indec indicó que ese universo empleó a 87.867 personas en mayo, un 4,8% menos que en igual período del año anterior. El informe comprendió a 122 entidades públicas, una menos que el mes antorior como consecuencia de la disolución del estratégico Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA).

Este jueves pasado, horas antes de que el Indec difundiera las cifras oficiales, el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el ahorro generado por la reducción de empleados, la eliminación de equipos de trabajo y el cierre de oficinas supera los 2.505 millones de dólares anuales. Tras la conferencia de Ravier, un nuevamente efusivo Sturzenegger celebró través de su cuenta en X, la cifra cada vez menor de empleos estatales: “Tal cual mencionó hoy el Vocero Presidencial, seguimos reduciendo el gasto público, optimizando estructuras y ahorrándole plata al contribuyente ¡VLLC!“, escribió en su cuenta de X.

Seguros en vez de derechos: la nueva frontera de la gesta de Sturzenegger contra el Estado

Hace poco más de un mes, en una de las últimas reuniones de peso político que encabezó Manuel Adorni en su rol de jefe de Gabinete, Sturzenegger presentó formalmente la denominada "segunda etapa" de su proyecto para la reorganización del Estado argentino. Bajo el nombre de "Agenda de planificación 2026/2027", el documento contempla una nueva batería de modificaciones en la estructura estatal, una nueva ronda de recortes de personal, la fusión de distintos organismos públicos y el impulso de nuevas iniciativas orientadas a profundizar la desregulación económica.

El propio Sturzenegger difinió su propuesta como su aporte a la siguiente fase del programa libertario, en la que se profundizará el ajuste sobre el aparato estatal, como complemento y continuación natural del ordenamiento macroeconómico que hoy constituye la principal baza del Gobierno de cara al proceso electoral que se abre en 2027.

Esa sintonía política volvió a quedar de manifiesto este jueves durante la participación del presidente Javier Milei en el Latam Economic Forum, este jueves. Allí, el mandatario dejó algunas definiciones que permitieron anticipar el rumbo que pretende imprimir a la próxima etapa de su gestión. "Si ustedes quieren achicar el Estado, deben sustituir sus servicios por los seguros", afirmó, antes de mencionar como ejemplos a la medicina prepaga, la seguridad privada y la educación de gestión particular. La frase fue interpretada como el marco conceptual que acompaña el nuevo paquete de reformas promovido por Sturzenegger.