

Mientras se multiplican los focos de conflicto social por el ajuste, el colapso de la oposición y la apatía ciudadana le despejan el camino político al oficialismo. La contradicción del momento marca una democracia deshilachada.

El presidente suspendió su viaje a Roma, a la asunción de León XIV, para fortalecer su presencia porteña y así también contener la crisis interna que se vive en su círculo más íntimo.

El Gobierno sorteó sin grandes sobresaltos la semana posterior a la salida del cepo y busca contener la inflación con métodos que alimentan las comparaciones odiosas con Guillermo Moreno. Detrás de las ruidosas celebraciones del presidente y su entorno se ocultan realidades como la fuerte pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

La Casa Rosada hizo malabares discursivos para convertir el gesto proteccionista de Trump en otra cosa e intentar disimular la desprotección que tendrá la economía argentina, completamente abierta a los productos extranjeros.

La brutal pérdida de reservas da señales de un modelo que se agota. El desembolso del FMI parece brindar cada vez menos certezas de estabilidad a un Gobierno que pende del hilo de una posible devaluación. La esperanza libertaria está puesta en la división del peronismo, que esta semana tuvo un nuevo hito en el Senado.