

Como en una especie de juego de espejos, los dos grandes espacios de representación de nuestro país, intercambiaron sensaciones durante la semana. En un momento de franca derrota, el peronismo se zambulló en la esperanza que siempre le da la movilización de masas y la revitalización del liderazgo.


Mientras se multiplican los focos de conflicto social por el ajuste, el colapso de la oposición y la apatía ciudadana le despejan el camino político al oficialismo. La contradicción del momento marca una democracia deshilachada.

El presidente suspendió su viaje a Roma, a la asunción de León XIV, para fortalecer su presencia porteña y así también contener la crisis interna que se vive en su círculo más íntimo.

El Gobierno sorteó sin grandes sobresaltos la semana posterior a la salida del cepo y busca contener la inflación con métodos que alimentan las comparaciones odiosas con Guillermo Moreno. Detrás de las ruidosas celebraciones del presidente y su entorno se ocultan realidades como la fuerte pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.