
Las tensiones dentro y fuera del Congreso que marcaron los últimos días dan cuenta de un nuevo escenario en el que el Gobierno ve como se diluye su control sobre la agenda pública. La masiva venta de dólares del BCRA, el demorado acuerdo con el FMI y el lento despertar de la CGT, otras nubes oscuras en el cielo libertario.
Después de un año de mandato, los efectos de las medidas de ajuste se sienten en la economía real con una caída catastrófica del consumo, creciente recesión y un recalentamiento de los reclamos sociales. El Fondo como única opción para que el plan no fracase.
El Presidente no tiene reversa y avanza con virulencia para dejar atrás la estafa cripto, pero, sobre todo, la falta del acuerdo con el FMI, que hace tambalear la economía.
A pesar de haber pasado una de las semanas más complejas de su presidencia, el libertario cumplió con dos de sus tres objetivos: se sacó la foto con Trump y logró triunfos claves en el Congreso, aunque le faltó cerrar el acuerdo con el FMI. La oposición, en cambio, continúa con su pelea a cielo abierto tras el lanzamiento del nuevo espacio de Kicillof.
Por detrás de la actual crisis gubernamental, crece un cúmulo de conflictos. La sostenida caída de la actividad económica, la creciente deuda entre empresas argentinas, los altísimos precios en dólares de bienes de consumo y los incendios desatendidos en la Patagonia aguijonan el malestar en un Ejecutivo que prefiere pelearse con cantantes pop.
La masividad de la protesta en las principales ciudades del país multiplicó las preocupaciones en la Casa Rosada, pero el Gobierno elige salir de las cuerdas pegando. Macri y la distopía posible de ser tercero en CABA. Kicillof, objetivo número uno de la estrategia libertaria.

Mientras el Presidente acapara la representación y las filas de Mauricio Macri se desangran, se retoma el debate en el palacio legislativo: Ficha Limpia, la eliminación de las PASO y el pliego de Ariel Lijo, en la mira.
