

El apoyo abiertamente electoral de Trump y el Tesoro estadounidense le permite al Presidente sobrellevar el tránsito hasta octubre, que se había convertido en un campo minado. Lo que no parece entender el mandatario es que lo que materializó la derrota en la provincia de Buenos Aires es un monstruo de varias cabezas que los libertarios fueron alimentado durante casi veinte meses.

Es muy difícil predecir el resultado de los comicios bonaerenses por la falta de interés de los votantes y por el, casi seguro, alto ausentismo que habrá. Este dato sólo se menciona como un elemento marginal y no como el núcleo constitutivo del problema que nuestro país atraviesa.





En medio de un clima de fragmentación, la frenética jornada del sábado -y la madrugada del domingo- dejó acusaciones cruzadas, recelos por las candidaturas y el fantasma persistente de la proscripción de Cristina Kirchner. Las tensiones internas del peronismo abren interrogantes de cara a una campaña incierta.