


El legendario local inaugurado de la calle Estados Unidos al 1200, por Omar Chabán y Katja Alemann en 1985, se convirtió en un verdadero templo del underground porteño durante las décadas del ’80, ’90 y los tempranos 2000.


Desde las luchas territoriales hasta los "mensajes" de terror, la violencia del narcotráfico dejó de ser un problema marginal para convertirse en una herida abierta en Argentina. Un recorrido por los casos más emblemáticos que, a través de la sangre y la impunidad, redefinieron la agenda de la Seguridad.


Mientras el desempleo, la desigualdad y la marginalidad crecían en el país de Menem y Cavallo, una nueva camada de bandas surgidas en el Oeste y el Sur del Gran Buenos Aires y en las márgenes de la Capital Federal irrumpía en la escena porteña con una impronta más testimonial, plebeya y nacionalista. Guitarras distorsionadas, letras cargadas de crítica social y recitales con liturgia futbolera para una juventud que no tenía casi nada que perder.