Un gran desafío: mejorar el servicio de Justicia

La abogacía en nuestra sociedad constituye una herramienta fundamental para la satisfacción de los derechos de las personas.

Si hacemos un balance de este año y pensamos cuáles son los objetivos y desafíos para el año que está por comenzar, sin ninguna duda debemos plantearnos como meta mejorar el servicio de Justicia de cara a la ciudadanía.



Cada uno desde el rol y la función que desempeña puede y debe hacer su aporte. Es una demanda social que no podemos dejar de oír y de suma importancia para optimizar las condiciones de trabajo de cada profesional del derecho en los tiempos que corren.

Debemos resaltar que el rol de la abogacía en nuestra sociedad constituye una herramienta fundamental para la satisfacción de los derechos de las personas, en tanto puente de acceso a la justicia y acompañamiento para cada ciudadano.

Sin dudas, nuestra tarea es central en términos tanto individuales como sociales, por ello, requiere la mejor administración de Justicia posible, que con transparencia y sin arbitrariedades permita desarrollar nuestra labor para mejorar la experiencia ciudadana en su tránsito por el sistema judicial.

Asimismo, desde el punto de vista institucional tenemos un rol fundamental especialmente a través del control sobre el funcionamiento del Poder Judicial, pilar esencial del Estado de Derecho.

Para cada profesional a lo largo y ancho de nuestro país, una de sus mayores satisfacciones consiste en reparar una injusticia y mejorarle la vida a una persona o una familia. Pero en la actualidad ello solo es integralmente posible si se avanza en tres direcciones: la modernización del sistema judicial, el cumplimiento y/o mejora de los marcos de regulación salarial y la disminución de las arbitrariedades a las que, de manera recurrente estamos expuestos.

En primer lugar, debemos reflexionar sobre los cambios en nuestra profesión en el contexto postpandemia, en el que una buena parte de nuestro ejercicio es realizado a distancia, lo que modificó tanto nuestro vínculo con la ciudadanía como las formas de organización de los tiempos y espacios de trabajo.

Sin embargo, las estructuras burocráticas que aún permanecen y la falta de agilidad de los expedientes, implican esfuerzos cotidianos adicionales que afectan la eficiencia económica en el ejercicio profesional, encarecen costos y dificultan la solución de los conflictos. Por ello, la modernización continua y progresiva del sistema judicial debe ser prioritaria.

Por otra parte, es necesario generar en lo inmediato un procedimiento de auditoría permanente sobre la fijación de honorarios por debajo de la Ley y en el mediano plazo debatir sobre la posibilidad de un marco de regulación salarial que encuadre a abogados y abogadas en un convenio propio, que se corresponda con las características particulares de nuestra actividad, permitiendo reconocer y jerarquizar la labor que desempeñamos.

En tercer lugar, debemos utilizar todas las herramientas posibles para defender a la abogacía de las injusticias y arbitrariedades re-producidas cotidianamente por el Poder Judicial. Como consecuencia, la carga temporal injustificada y las energías adicionales desplegadas afectan no sólo nuestra labor sino sobre todo la atención que todo ciudadano merece.

Con estos tres grandes ejes se vincula uno no menos importante: la independencia partidaria de la representación de la abogacía. En muchas circunstancias delegamos representación en actores vinculados con la política partidaria, lo que tiene como consecuencia inevitable su condicionamiento para avanzar en favor de nuestras necesidades concretas y terminan atados a las necesidades coyunturales de la política partidaria.

En este mismo sentido, es importante continuar organizando nuestras fuerzas para ocupar los lugares institucionales en los órganos correspondientes y ser cada día más defendiendo nuestros derechos.

Para jerarquizar la profesión y garantizar un servicio de Justicia adecuado para la comunidad, debemos avanzar en estas tres direcciones, recorriendo un camino algunas veces más largo, pero al final más valioso y fructífero, el de la independencia.

Secretario General de la Asociación de Abogados del Estado.

DEJA TU COMENTARIO: