La electromovilidad ha encontrado su lugar en la agenda pública y privada pero realmente ¿conocemos el impacto y la revolución que conlleva este avance? Es necesario que comprendamos la velocidad y los cambios positivos que traerá esta implementación en nuestros usos y costumbres para contribuir en la transición hacia un mundo más verde.
Revolución verde: los cambios positivos que traen los autos eléctricos
Es necesario que comprendamos la transformación que provocará esta implementación en nuestros usos y costumbres.
Pasaron 22 años entre que Carl Benz presentó el primer auto a combustión en 1886 y la fabricación masiva de vehículos a combustión llevada adelante por Henry Ford con el modelo Ford T en 1908, pero cuando esto último se llevó adelante, en menos de 5 años prácticamente desaparecieron los medios de transporte con tracción a sangre dentro de las grandes urbes.
Hoy nadie duda que estamos en medio del proceso de transformación hacia la electromovilidad y, de hecho, las más importantes automotrices manifestaron sus compromisos de eliminar la fabricación de autos a combustión entre 2025 y 2033. Por lo cual podemos afirmar que estamos a muy pocos años del reemplazo masivo del transporte a combustión actual y resulta algo crítico que la infraestructura y los modelos de negocios se adapten a este proceso.
El beneficio ecológico y social de este nuevo modelo será enorme, debido principalmente a cuatro factores. La reducción del impacto acústico, que resultará vital por su influencia en el desarrollo de muchas especies de aves y animales. La gran eficiencia energética de los motores eléctricos en relación a los de combustión es otro hecho incontrastable. La fuerte reducción en los gases de emisión con impacto en nuestra atmósfera, favorecido además por la composición de la matriz energética en nuestra región. Y finalmente el inmenso potencial de reciclabilidad, pues ya hay empresas que reciclan hasta el 95% de las baterías de litio.
Sabemos que la infraestructura eléctrica deberá soportar un nivel de demanda sustancialmente mayor y, si bien a priori, se estima que no podría ser sostenido debido a los costos y al tiempo de despliegue es posible minimizar el impacto de esas dificultades trabajando conjuntamente entre la sociedad, el Estado, los proveedores de tecnología y los operadores de las redes de distribución para lograr el éxito en esta gestión.
Entendiendo que el modelo de carga cambiará, las personas deberán acostumbrarse a recargar su vehículo en el hogar, el centro comercial, la oficina o incluso en el estacionamiento urbano. Los proveedores de tecnología, por su parte, necesitarán alinearse con los organismos internacionales que dictan estándares y así promover la unificación de protocolos y proveer a los cargadores de inteligencia y conectividad IoT con el fin de garantizar la interacción con las redes eléctricas. Por último, los operadores de la red eléctrica, tendrán que establecer un marco tarifario que permita promover e incentivar el uso eficiente de la red, minimizando la inversión y las pérdidas de transporte de la energía.
En conclusión, cada uno de nosotros es agente de cambio y como tal somos parte de la transformación hacía la electromovilidad. Esto conlleva tomar conciencia de que sin esfuerzo no se logra el cambio, desde los hábitos del usuario hasta el modelo de gestión energética. Es un gran desafío el que tenemos por delante para lograr vivir en un mundo más sustentable para todos.
Gerente de Canal y Líder de Transformación Digital IoT de Schneider Electric.
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