¿Hay futuro para una energía más económica en la Argentina?

Desarrollar inversiones con propósito es una oportunidad de invertir en proyectos sustentables, generando: ganancia, reputación y sentido.

El mundo empresarial actual atraviesa transformaciones sustanciales. Entre estos cambios de paradigma, surge con fuerza un concepto, una pregunta, que está ganando relevancia: ¿cuál debería ser el propósito de una inversión? ¿Debe tener ésta, como única intención, el maximizar la ganancia de una organización o se vuelve preponderante pensarla con aspectos de índole ético, de triple impacto?

“Al invertir transformamos, a partir de actividades financieras, el ecosistema que nos rodea. En este sentido, se vuelve imperativo trabajar sobre modelos que ponderen la igualdad social y sostenibilidad ambiental, para luego poner en valor, el impacto económico del proyecto”, comenta al respecto Rodolfo Tarraubella, presidente de Fundación EcoConciencia.

“Este enfoque garantiza que los dividendos no estén vinculados a la externalización de costos ocultos (pérdidas fantasmas), relacionados con el usufructo de los servicios ecosistémicos (naturaleza). Al mismo tiempo que, minimiza los riesgos de impacto en el prestigio de los inversores, fortalece la confianza en las marcas - enalteciendo la actividad financiera-, y orienta el crédito hacia una actividad sostenible”, agrega.

Desarrollar inversiones con propósito es una oportunidad de invertir en proyectos sustentables, generando: ganancia, reputación y sentido. Teniendo en cuenta estas tendencias, la oportunidad de inversión en bonos verdes se convierte en una realidad tangible para aquellas organizaciones comprometidas con la sostenibilidad.

Pero… ¿cómo lograr que un Green Bond sea eficiente respecto a la renta de uno convencional? Es preciso aplicar un modelo de finanzas mixtas (blend finance) donde, en lugar de emplear recursos de diferentes entidades, se utilicen fondos en diferentes modalidades. Estos pueden ser créditos, con la condición de que una parte garantice el equity (rentabilidad atada al valor de la empresa en el mercado), así la ganancia mayor del equity, equilibra la menor tasa. Otra posibilidad interesante y segura a la hora de invertir, puede ser la de generar empresas BOOT (Building Owner Operator Transfer), a partir de la figura de fideicomiso.

Este tipo de inversiones aseguran impacto positivo tanto ambiental como social, y pueden alcanzar Tasas Internas de Retorno (TIR) superiores al 20%, en dólares.

¿Qué está pasando en Argentina con este tipo de inversiones?

En un mundo donde los costos de energía están en constante aumento, los países exploran formas alternativas para dar solución a esta creciente preocupación. Frente a esta realidad, los más desarrollados comienzan a mirar a la Argentina en busca de oportunidades de inversión eficiente y el sector energético parece ser una alternativa fidedigna.

A finales de 2023, el Gobierno argentino llegó a un acuerdo con el FMI para aplicar aumentos significativos en las tarifas de luz y gas, superiores al 150%, y con ajustes mensuales adicionales, a partir de febrero de 2024. Esta cuestión ya no es una novedad. El cambio busca reducir los subsidios a la energía en un 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI), durante el año en curso.

De esta manera, con el aumento de costos en estos servicios, surgen oportunidades de inversión sobre todo en el ámbito de la Eficiencia Energética y, dentro de ellas, particularmente las Energías Renovables.

El panorama crítico se presenta para toda la Región. Según un reciente Informe del BID, el cambio climático, la falta de inversión en el sector energético y los picos de demanda eléctrica están generando déficits de energía en toda Latinoamérica. A medida que la población y el crecimiento económico continua, se prevé que la demanda de electricidad aumente un promedio anual de 2.3% de 2022 a 2050 (1).

Como contra posición a esta situación un tanto caótica, en 2022 la región aumentó su capacidad de generar energía a partir de fuentes renovables en un 64%. Las empresas privadas buscarán tener sus propias generadoras de energía limpia para reducir así costos de energía proveniente de la red. La compensación se logra a través de la inversión en energías renovables financiadas mediante bonos verdes, u otra financiación de diseño, y una gestión adecuada, entre otros recursos.

“Existen zonas de excelente irradiación solar en el NOA argentino, como zonas con fuertes vientos para la energía eólica en el sur del país. Para administrar inversiones de este tipo, si la misma se realiza en pequeños montos, será clave desarrollar una Energy Saving Company (ESCO) que se vale del ahorro para el repago del crédito”, agrega Tarraubella.

Como conclusión, podemos afirmar que la credibilidad del país para los inversores, tanto locales como extranjeros, se encuentra en alza, con tasas de retorno atractivas y un crecimiento notable en el mercado de bonos del país. Esto sugiere un ambiente propicio para el desarrollo de proyectos de inversión en el sector energético, con un enfoque cada vez mayor en la sostenibilidad y la eficiencia.

Rodolfo Tarraubella es presidente de Fundación EcoConciencia

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