El 30% de los trabajadores en Argentina son pobres. El dato impacta: que tres de cada diez argentinos insertados en el mercado laboral no puedan superar la línea de la pobreza es por demás preocupante. Dudar de que una persona que esté plenamente empleada pueda estar por encima del umbral es uno de los principales problemas que afronta el país.
Para Artemio López, este es "un fenómeno que se instala en la década de los '90, de la mano con los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, las transformaciones que se imprimen dentro del mercado laboral y la flexibilización laboral".
El índice se infló desde 2015, cuando el 17,8% de los trabajadores estaban por debajo de la línea de pobreza, es decir que hubo una suba de casi el 13% en los últimos siete años, tras el gobierno de Mauricio Macri y la pandemia por Covid-19.
El promedio salarial para el conjunto de los trabajadores alcanza los $62 mil, mientras que la línea de pobreza para cuatro personas está en $76 mil. El salario mínimo, vital y móvil, en tanto, llegará apenas a los $33 mil en febrero, pero la línea de indigencia, que demarca el acceso a la canasta básica, está en $32.933.
Para el analista político, la "reprimalización" de la economía y la informalidad son los principales causantes de estas dificultades. "Las jóvenes generaciones no conocen lo que es un trabajo estable, con descuentos previsionales y obra social", sostiene.
El problema, además, afecta en especial manera a los jóvenes, sector en el que cuatro de cada diez recibe salarios por debajo de la línea de la pobreza, y a las mujeres, que reciben un 30% menos de salario que los hombres.