Un grupo de estudiantes bloqueó este lunes los accesos al Museo del Louvre, en París, para expresar su apoyo a las movilizaciones de alumnos secundarios en Francia y denunciar la respuesta policial del Gobierno. La protesta impidió que el establecimiento abriera sus puertas en el horario previsto, a las 9 de la mañana.
La medida fue impulsada por estudiantes de la Escuela del Louvre, que utilizaron uno de los principales espacios culturales del país como escenario para visibilizar sus reclamos. Los manifestantes bloquearon tanto la entrada de la pirámide de cristal como el acceso por el pasaje Richelieu.
Ante la imposibilidad de ingresar, la dirección del museo informó a los turistas que se habían acercado al lugar que permanecería cerrado durante la jornada y que se les reintegraría el importe de las entradas.
En un manifiesto distribuido entre los visitantes, los estudiantes defendieron la medida como una forma de profundizar las protestas, que llevan varias semanas en distintos puntos del territorio francés.
Entre sus principales reclamos figuran los recortes presupuestarios, la eliminación de puestos de trabajo y el deterioro de los servicios públicos. También cuestionaron el accionar de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones juveniles.
Disturbios y cuestionamientos al Gobierno
La protesta en el Louvre se produjo después de un fin de semana marcado por enfrentamientos, incendios y saqueos en distintas ciudades francesas. Las movilizaciones, que comenzaron con reclamos vinculados a las condiciones educativas, se extendieron a otras demandas relacionadas con el costo de vida y la situación de los servicios públicos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció que las fuerzas de seguridad perdieron el control en algunas grandes ciudades durante los disturbios del sábado. Según explicó, el despliegue policial resultó insuficiente frente a la magnitud de los episodios de violencia.
Nuñez presentó su renuncia, pero el presidente Emmanuel Macron la rechazó el domingo. En paralelo, el Gobierno comenzó a evaluar medidas para responder a las consecuencias económicas de los saqueos y los daños registrados en comercios.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, también admitió fallas en la respuesta estatal y apuntó a deficiencias de los servicios de inteligencia para anticipar los incidentes.
En ese contexto, el bloqueo del Louvre sumó un nuevo capítulo a la crisis social francesa, con estudiantes que trasladaron sus reclamos a uno de los lugares más emblemáticos de París.