No es casual que las personas tengamos la sensación que darle un tazón de leche a nuestro gato es un mimo que lo hará muy feliz. ¿Es realmente bueno que lo hagan?
No es casual que las personas tengamos la sensación que darle un tazón de leche a nuestro gato es un mimo que lo hará muy feliz. ¿Es realmente bueno que lo hagan?
Por supuesto, como todo animal mamífero, los gatos bebé toman la leche materna sin problemas, ya que su cuerpo produce la enzima "lactasa", imprescindible para procesar la lactosa.
Durante ese período, los pequeños necesitan de todos los nutrientes de la leche materna para poder desarrollarse.
A medida que van creciendo, los gatos pasan a tener una alimentación sólida. De esta manera, las madres dejan de producir leche y los gatos la lactasa. Es decir, llegado a un cierto grado de madurez, el felino ya no es capaz de digerirla correctamente.
La leche que bebemos los humanos proviene de la vaca, tiene mucha lactosa y grasas que no son beneficiosas para los gatos. La intolerancia puede producir malestar intestinal, diarrea y vómitos.
Existen leches especiales para gatos, sobre todo en los casos de sustituir la leche materna en un gato bebé débil o huérfano. Los gatos adultos no necesitan beber leches para estar sanos.
Los nutrientes pueden ser adquiridos con una alimentación equilibrada. Eso sí, la leche puede utilizarse de vez en cuando como una golosina pero nunca como alimento regular ni como sustituto del agua.