La confianza del consumidor se derrumbó y marcó el peor nivel en 18 meses

El relevamiento de la Universidad Di Tella detectó un fuerte deterioro en las expectativas, sobre todo entre las familias de menores ingresos donde la gente está perdiendo fe en el futuro económico.

La gente está perdiendo fe en el futuro económico. Así lo indicó el índice de la Universidad Di Tella que retrocedió 4,8% en julio y acumuló una baja de 12,3% interanual. Los más golpeados son los hogares pobres, que sienten que su situación empeora más rápido. Aunque el pesimismo es generalizado, tanto sobre el presente como sobre lo que viene, esto puede anticipar menos consumo y más cautela en los próximos meses.

La confianza de los argentinos en la economía se desplomó en julio de acuerdo al índice que mide el “ánimo de consumo” y acumula una baja de 12,3% en un año, según un estudio de la Universidad. El informe mostró además que la percepción sobre el futuro económico está en su nivel más bajo desde enero de 2024.

En ese sentido, el pesimismo golpea con más fuerza a los hogares de menores ingresos, donde la confianza se hundió 11,47%, mientras que entre los de mayores ingresos la caída fue de apenas 1,45%. Por regiones, el retroceso fue más marcado en el Gran Buenos Aires (-6,35%) y en la Ciudad de Buenos Aires (-6,24%), mientras que en el interior del país la baja fue menor (-1,68%).

A su vez, los subíndices también reflejan el deterioro donde la visión sobre la macroeconomía cayó 8,49%, la situación personal retrocedió 3,89%, y las expectativas futuras se desplomaron 7,19%.

De acuerdo a la Universidad Torcuato Di Tella, la brecha entre los hogares pobres y los de mayores ingresos volvió a abrirse donde la confianza se ubicó en 36 puntos para los de menores ingresos y en 43,5 puntos para los de mayores ingresos. En la práctica, esto significa que las familias con menos recursos sienten mucho más el golpe de la crisis.

Los tres componentes del índice cerraron julio en negativo con las expectativas sobre la economía en derrumbe, la percepción sobre la situación personal en caída y la predisposición para comprar bienes durables o inmuebles apenas se movió, con un descenso leve de 0,5%.

De esta manera quedó expuesto que las personas sintieron que su bolsillo no mejora y que el panorama económico empeora, lo que anticipa menos consumo y más cautela en los próximos meses. Mientras tanto, desde el lado del Gobierno de Javier Milei remarcaron que “lo peor ya pasó” y celebraron los números macroeconómicos, mostrando un discurso optimista que choca con la percepción cotidiana de las familias.