El pibe domina una y otra vez la pelotita de tenis. Sin problemas. Pero le agrega dificultad cuando la tira contra un frontón y la recibe, como si nada. Y sigue con su rutina. Una y otra vez le pega contra la pared y la pelota nunca cae. Otra vez, por segunda vez en dos años, Pedrito Juárez salta a la fama por un video que se viralizó. Ahora es demostrando su técnica con una pequeña pelotita, como alguna vez vimos a Maradona. Aunque la mayoría lo relaciona con Messi. Porque es su ídolo. Y también porque este chico salteño de 9 años está en La Masía, la cantera del Barsa y no son pocos los que lo comparan con Leo. O, al menos, se ilusionan con que sea una buena parte de lo que ha sido el rosarino.
Por lo pronto, nuevamente un video suyo impactó a millones. Hace dos años pasó por una jugada suya en un partido, cuando gambeteó a todo el equipo rival, con el partido empatado, para darle la victoria al equipo blaugrana (Benjamín D), que juega en la Primera División catalana, dando años de ventaja. Todos son 2012, pero el Barsa juega con 2013 y Pedrito es 2014. Así y todo salieron campeón con el salteño como figura. Vale la pena conocer su historia y lo que se espera de esta joya nacional.
Sus padres, Gonzalo y Agustina, se conocieron mientras estudiaban juntos en la Universidad de Maine, en Estados Unidos. El hombre llegó con una beca deportiva como jugador de fútbol y ella como psicóloga. Al tiempo se casaron, se fueron a vivir a Suiza por trabajo y luego de dos años regresaron a Salta, de donde él es oriundo. En la provincia del norte tuvieron a sus dos hijos, Santiago, el mayor, y Pedro, el menor, nacido el 17 de febrero del 2014.
En 2016, cuando Santiago tenía seis años y Pedro todavía no había cumplido tres, la familia se mudó nuevamente, en esta oportunidad a Silicon Valley, porque Gonzalo y su hermano Sebastián buscaban fondos para continuar desarrollando una startup tecnológica que habían creado en la Argentina.
Claro, en el caso de Gonzalo no pudo dejar de lado la pasión y terminó siendo entrenador de fútbol del colegio de sus hijos. Al poco tiempo, Santi abandonó el deporte y el padre empezó a ver cosas realmente distintas en el menor, cuando todavía no había cumplido 4. Su pasión y, especialmente, las impactantes habilidades llevaron al padre a anotarlo en un pequeño equipo de la ciudad de San José, donde comenzó a jugar recreativamente con chicos dos años más grandes.
pedrito juarez
Pedro y su familia aceptaron la oferta del Barsa, que básicamente era entrar a la Masía.
Allí hizo sus primeras armas, pero al poco tiempo, a mediados de 2020, los Juárez decidieron mudarse a Cataluña, básicamente por el trabajo de ambos padres. Pero, claro, había que tener en cuenta la pasión de Pedrito, quien rápidamente exigió jugar en un club. Tenía seis cuando entró al Atlétic Sant Just, donde velozmente se destacó y captó la atención de los reclutadores del Barcelona y el Español, los equipos top de la ciudad.
Pedro y su familia aceptaron la oferta del Barsa, que básicamente era entrar a la Masía, la famosa fábrica de jugadores de la que salió Messi. No fue difícil la elección del niño. “Quería estar donde se había formado Leo. Es su ídolo. Duerme con la foto suya, con una pelota de él… Y cuando llegó al Barcelona estaba muy ilusionado porque lo iba a ver. Fue duro cuando se enteró que se había ido al PSG, pero él sigue soñando con conocerlo personalmente. Leo es todo para Pedro”, contó Gonzalo.
Por ahora Pedrito sigue jugando al fútbol 7, con nenes que a veces tiene dos años más. Recién en 2026, a partir de los 12, comenzará a hacerlo en canchas para adultos, de 11 jugadores. En el club son cuidadosos de la intimidad de los menores y prefieren mantener el bajo perfil, lo mismo que su familia, que entiende que lo importante para Pedro es que disfrute jugando. Igual tiene su cuenta de Instagram, @pedritojuarez2014, que hoy cuenta con más de 50.000 seguidores y es gestionada por su padre. También ha sido contratado como atleta Nike, luego que en la última temporada anotara 11 goles en 26 partidos.
Los Juárez asumen con naturalidad la habilidad que tiene para el fútbol, sin preocuparse demasiado por su futuro. Por esa razón, en esta etapa eligen no hablar públicamente de su hijo. Y menos, que lo haga él mismo. Para los padres, la mayor preocupación es que Pedro viva la experiencia paso a paso y que no se vea desbordado por presiones innecesarias a su edad.
La familia vive en las afueras de Barcelona, en un entorno tranquilo, y hace un esfuerzo por sostener ese anonimato a pesar de que cada día que pasa su fama crece y todo el que se ve de este chiquito en una cancha no hace más que aumentar las similitudes con Messi. Que vaya despacito.