La historia del "Rey de la calle": el luchador argentino que trabajó para la mafia albanesa y afrontó sangrientas peleas clandestinas

Franco Tenaglia nació en Burzaco, se sumergió en actividades ilegales para sobrevivir en Europa, durmió en una plaza y fue el “Perro de pelea” en Gales para ganar dinero rápido.

Franco Tenaglia ya tiene experiencias de vida como para filmar una película de Hollywood. Ahora vive en España, es peleador de boxeo sin guantes en la compañía Bare Knuckle Fighting (BKFC). El 6 de abril se enfrentará a James Lilley para continuar el sueño de toda su vida, ser un luchador profesional. En varias oportunidades casi pierde la vida trabajando para la mafia, ganaba buena plata haciendo trabajos de seguridad, cobranza y de inteligencia. Pero esa plata, la necesitaba para un solo propósito, conseguir un lugar para dormir, un gimnasio para entrenar y peleas en una jaula “vale todo”.

Desde una temprana edad, a los 12 años, se enfrentaba en las calles a personas mayores. Criado entre la violencia cotidiana, el consumo de drogas y los robos, su rechazo hacia este entorno lo llevó a adentrarse en el mundo del kickboxing a la edad de 14. Consciente de que en Argentina no encontraría un futuro como peleador profesional, tomó la audaz decisión de abandonar su país a los 18.

En Madrid conoció a unos galeses en un hostel. Una noche los británicos fueron increpados por un colombiano, pero ahí estaba él para defenderlos y terminó noqueando al atacante. “Los tipos se hicieron amigos míos. Yo hablaba un inglés aceptable. Me pidieron que les hiciera seguridad mientras viajaban por España, y me pagaban la comida y los viajes. Justo el padre de uno de ellos era patrocinador de boxeadores”, contó Franco a C5N.com.

Facundo Tenaglia 2
Tenaglia tuvo un gran progreso en Europa.

Tenaglia tuvo un gran progreso en Europa.

La conexión con el padre de uno de los británicos, un promotor de boxeo en Gales, abrió nuevas oportunidades para Franco. Al principio le costó mucho conseguir un trabajo y por eso vivió en la calle. “En la ciudad de Cardiff me tocó vivir en la calle, vivía de 2 de la tarde a 5 de la tarde me iba a dormir a un parque y de 2 de la mañana a 5/6 de la mañana me iba a dormir a un gimnasio que era 24 horas. El de limpieza me dejaba dormir dentro de los vestuarios. Fue un momento muy duro, terminé después durmiendo en una mezquita con gente del oriente”.

Franco es una historia de sacrificio, dejó atrás a su familia, la desesperación por no encontrar un trabajo estable lo llevó a tomar una de las decisiones más importantes de su vida, trabajar para la mafia: “Me encontré en una situación extrema. Me uní a la mafia y empecé a trabajar con ellos. No hice cosas violentas que arruinan la vida de la gente. No. Era cobrador, a veces seguridad privada”.

La mafia albanesa lo llevó a las peleas clandestinas callejeras, allí comenzó el sueño de Franco, las jaulas clandestinas. “La primera pelea que tuve de MMA sin guantes ilegal fue en un club de strippers, armaban una jaula y peleabas contra el perro de pelea de otra mafia. Luchadores que estaban con otra mafia, entonces te pagaban buen dinero por pelea. 500 libras si noqueabas, si ganabas 400 libras, entonces me hacía dos peleas por mes y juntaba dinero para alquilarme algo y comer”.

El argentino empezó a combatir en una de las promotoras más importantes de Europa que se llama “Kings of The Street” (Reyes de la calle), que tiene más de un millón de suscriptores en YouTube. Es catalogado uno de los deportes más violentos y sangrientos. Esta organización, presenta combates sin apenas reglas, llevados a cabo sobre cemento y a puño descubierto. El evento es gestionado por mafias, es conocido por su enfoque arriesgado y brutal en el mundo de la lucha. Durante sus primeras luchas allí, lo llevaron con los ojos vendados al lugar, ya que la ubicación era secreta. “Son eventos cerrados, de poco público. Hay gente de mucho dinero que se emborracha, toma merca y empieza a apostar. Se pelean como perros de batalla. Hice un par de peleas y los chechenos se enamoraron de mí”, relató.

Facundo Tenaglia peleando
Tenaglia en acción: a los golpes se abrió camino.

Tenaglia en acción: a los golpes se abrió camino.

“Uno de los lugares al que fui era un garaje en medio de las montañas y había hasta nieve. Los tipos están armados con AK-47, no es ninguna joda. Están todos con máscaras y no es por show. Si se pelean hooligans o barras bravas de la mafia de Polonia contra los de Serbia o si se arma un quilombo en el evento se pueden disparar y apuñalar. Son todos tipos re locos. Entonces, tenés que tener gente organizada que sea potente”, destacó. El árbitro, por ejemplo, lleva una pistola en la cintura.

Dentro de los grandes ídolos que tiene en el mundo del deporte, elogió a Mike Tyson, Muhammad Ali y Diego Maradona. Pero es fanático y tiene una devoción especial por el gran campeón del mundo, Lionel Messi: “El tipo salió de Argentina, se llevó mucha frustración y tuvo que venir a Europa a demostrar quién era. Es un tipo super humilde que sigue jugando con nuestra bandera. Es el mejor del mundo, es sencillo, por eso lo admiro tanto”.

En la actualidad, Franco reside en Alicante, donde se dedica a la lucha y entrena en el gimnasio Climent, compartiendo instalaciones con Ilia Topuria, reconocido como uno de los mayores exponentes nacionales de las Artes Marciales Mixtas (MMA). A pesar de su creciente fama, Franco ve un largo camino por delante en los deportes de contacto. “Creo que estoy a año y medio de entrar en una organización muy grande”, anticipa. Su objetivo es claro: “Quiero dejar un legado. Llegar a ser el mejor”. Y advierte que “un hombre con una idea y un propósito fuerte es invencible”.

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