Cuando faltaba apenas una semana para retomar las actividades de la temporada 2022, Paloma Herrera renunció a su cargo como directora del Ballet Estable del Teatro Colón. La decisión la anunció en una carta en la que manifestó su profundo descontento con el proceder de la conducción de la institución en distintos aspectos.
"Me resulta imposible seguir en las actuales condiciones”, deslizó la bailarina en uno de los tramos más fuertes del texto que le envió a la directora general del teatro, María Victoria Alcaraz. La noticia tomó por sorpresa a los directores del Colón. Según precisaron Herrera y Alcaraz tenían pautada una reunión para este miércoles.
Entre algunos de los principales argumentos que utilizó para fundamentar su renuncia, Herrera hizo alusión a "problemas muy graves" que la afectaron muchísimo. En particular expuso los cruces que tuvo con el director ejecutivo del Teatro Colón, Martín Boschet sobre el refuerzo del elenco de baile y las audiciones.
"El director ejecutivo me dijo en una reunión del 23 de diciembre que tengo que usar a toda la compañía, que tiene 100 integrantes, pero de los cuales 50 no bailan", le dijo al diario Clarín.
Y continuó: "No puedo poner en el escenario a una bailarina con tutú y zapatillas de punta que no toma una clase de danza desde hace veinte años. Y si además tengo que separar a aquellos que van a hacer roles de primeros bailarines y de solistas. ¿Cuántos me quedan para cuerpo de baile?".
El nombramiento de Herrera en 2017 la había colocado en un lugar difícil: el Ballet sufría un deterioro visible, en aspectos como la pérdida de su repertorio, la falta de buenos maestros, buenos repositores, y la emigración constante de bailarines talentosos en busca de mejores oportunidades fuera del país.
En las últimas horas, al parecer, todo estalló. Y la reunió salvo "un milagro" parecería indeclinable. Así lo reconoció la propia Paloma Herrera este martes.