Desde 1938, los pasillos de la Casa del Teatro guardan décadas de historia con las voces, personajes y aplausos que aún resuenan entre las paredes. Algunas de esas historias ya forman parte del pasado; otras siguen escribiéndose cada día, de la mano de los artistas que encontraron en ese lugar un nuevo hogar.
La Casa del Teatro, el hogar de los actores que el escenario dejó atrás
Hace un tiempo, este lugar tomó notoriedad cuando el actor Jorge Martínez, uno de sus residentes, intentó quitarse la vida. Sin embargo, desde hace décadas la institución alberga y asiste a actores en situación de vulnerabilidad.
Impacta pensar que muchos de los artistas que hoy viven allí compartieron escenario con las figuras más importantes del país, protagonizando éxitos y siendo parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Sin embargo, por el paso del tiempo, las nuevas plataformas y la edad fueron desplazados por un medio que suele avanzar sin mirar atrás. Es una realidad tan dura como conocida.
En ese contexto, Casa del Teatro cumple un rol fundamental, no solo el de brindar una cama caliente y un plato de comida, sino también les devuelve reconocimiento y un sentido de pertenencia a quienes dedicaron su vida al arte; aunque la realidad del espectáculo también tiene su lado más amargo: algunos pasan sus últimos años e incluso mueren, sin familia: "Porque la vida es así", resumió uno de los actores que reside allí en una charla con C5N.
Jorge Priano, el actor que encontró su lugar en la Casa del Teatro: “Tuve grandes trabajos, pero nunca pude ahorrar”
Cuando Jorge Priano relata su carrera, los recuerdos aparecen uno detrás de otro. Habla de Enrique Pinti, Guillermo Francella, Miguel Ángel Rodríguez, Oscar Martínez, Rodrigo de la Serna, Moria Casán, Valeria Lynch y Los Pimpinela, como un hombre que recorrió una vida entera arriba de los escenarios.
Su carrera empezó a mediados de la década del '80, cuando comenzó a estudiar teatro en la Manzana de las Luces. Poco después llegó una audición para una obra de Pepe Cibrián Campoy y, desde entonces, las ofertas de trabajo no dejaron de aparecer. Primero en el teatro y años más tarde, en grandes producciones. Integró los elencos de La jaula de las locas, Hairspray, Frankenstein, Joven Frankenstein y Amadeus, entre muchas otras obras.
También, pasó por la televisión con participaciones en Buenos vecinos, Casados con hijos, Los Roldán, Valientes, Los Únicos y otras ficciones de Telefe y El Trece.
Durante años vivió exclusivamente de la actuación, de hecho pasó cuatro años trabajando en Brasil junto a Pepe Cibrián. Pero esa estabilidad fue desapareciendo con el tiempo. La falta de ficción en la televisión, el cambio del mercado audiovisual y, finalmente, la pandemia terminaron por golpear su economía.
En 2021 tomó una decisión que nunca había imaginado: mudarse a la Casa del Teatro, si bien no cumplía con los requisito de edad (no tenia 65 años), desde la institución hicieron una excepción debido a su estado de vulnerabilidad. "No podía bancarme un alquiler. Era imposible, no tenía trabajo. Lamentablemente tuve grandes trabajos, pero nunca pude ahorrar mucho", recordó.
Priano vive allí pero no siente que la institución represente un final, sino una oportunidad para seguir adelante, y se siente muy agradecido por haber sido recibido antes de cumplir la edad mínima para ingresar y asegura que, de otra manera, no habría tenido dónde vivir. "No tengo otra alternativa", admitió.
A sus 65 años mantiene una mirada crítica sobre la actualidad de la profesión, cree que la desaparición de la ficción en la televisión abierta dejó a muchos actores sin trabajo y que en las plataformas esta la gran parte de la producción audiovisual. "Hoy por hoy, si no caés en Netflix o esas cosas, no tenés laburo", resumió. También rechaza la idea de que un actor deba sentir vergüenza por buscar otros trabajos para subsistir, aunque reconoce que duele no poder vivir de una profesión a la que dedicó toda su vida.
A pesar de todo, su deseo sigue siendo el mismo que cuando empezó: volver a actuar. Mientras espera una nueva oportunidad, quiso dejarle un mensaje al público, "que no se olviden de nosotros, de los actores. Los actores somos seres humanos también".
La historia de la Casa del Teatro
Fundada en 1938 por Regina Pacini, esposa del entonces presidente Marcelo T. de Alvear, la Casa del Teatro nació con el objetivo de brindar alojamiento a artistas vinculados a la actividad teatral que atravesaban una situación de vulnerabilidad. La institución funciona en un edificio la avenida Santa Fe 1243, diseñado por Alejandro Virasoro y declarado Monumento Histórico Nacional. Linda Peretz asumió la presidencia en noviembre de 2016 y actualmente continúa con el rol de darle a los residentes la posibilidad de recuperar su profesión.
En el primer piso, apenas entras te topas con La Boutique de los Artistas, un local que ayuda a sostener la institución. Es uno de los lugares más concurridos, porque todo lo que se vende es parte del guardarropa real de los artistas que donaron para recaudar fondos.
Además, en los pasillos de libre acceso funciona el museo Carlos Gardel, que conserva objetos donados por la madre del cantante a Armando Defino, su apoderado, y que posteriormente fueron legados a la Casa del Teatro por la viuda de éste. El edificio también alberga un museo dedicado a Regina Pacini.
En los pisos segundo y tercero se encuentra el Teatro Regina, que se alquila a productores independientes y constituye una de las principales fuentes de ingresos para el sostenimiento de la residencia.
Cómo se sostiene La Casa del Teatro
Mantener en funcionamiento la Casa del Teatro implica afrontar los costos de un hogar con atención permanente para decenas de artistas que viven allí. Si bien la institución recibe asistencia del Estado, también depende del aporte de sus residentes, de donaciones privadas y de actividades solidarias para cubrir sus gastos.
Desde la entidad explicaron que cuentan con el acompañamiento tanto del Gobierno de la Ciudad como del Gobierno nacional. En el caso de la administración porteña, reciben un subsidio establecido por una ordenanza impulsada por Luis Brandoni en 1985, equivalente a dos sueldos del jefe de Gobierno, destinado al sostenimiento de la institución.
A ese ingreso se suma la colaboración de los propios residentes, quienes aportan el 20% de su jubilación para contribuir con los gastos. Sin embargo, desde Casa del Teatro remarcan que no conciben a quienes viven allí como un costo económico, "no son un número. Son actores, cantantes, autores, productores y miembros de nuestra comunidad artística que, por distintas razones, llegaron hasta acá. Nuestro rol es acompañarlos", señalaron desde la administración.
Cada residente recibe cuatro comidas diarias (almuerzo y cena con entrada, plato principal y postre), atención de enfermería durante el día, seguimiento médico, acompañamiento para turnos, asistencia gerontológica las 24 horas, servicio de lavandería, mantenimiento, limpieza, conexión a internet y talleres de capacitación y estimulación. Además, cuentan con un equipo de profesionales que trabaja en su reinserción laboral mediante el uso de nuevas tecnologías.
Para recaudar fondos, la institución también impulsa iniciativas propias. Una de las más importantes es Teatrísimo, el histórico ciclo de teatro semimontado que volvió a realizarse el año pasado en el Teatro Regina. Allí se estrenan obras inéditas interpretadas por reconocidos actores y toda la recaudación se destina al sostenimiento de la Casa del Teatro. A eso se suman las donaciones de empresas privadas, que colaboran con aportes económicos y también con alimentos, pintura, muebles y otros insumos.
Pese a contar con estas fuentes de financiamiento, la principal preocupación sigue siendo el déficit que arrastra la mutual. Por eso, desde la institución aseguran que hoy una de las prioridades es sumar nuevos socios. Quienes deseen colaborar pueden asociarse a través de la página web casadelteatro.org.ar con un aporte mensual de $10.000.
Cuáles son los requisitos para vivir ahí
El complejo cuenta con 9 pisos y en los pisos quinto sexto y octavo, y cuenta con 40 habitaciones, todas ocupadas. En las últimas semanas, además, la institución atravesó el fallecimiento de dos de sus residentes, ambos actores.
Los requisitos para vivir son haber pertenecido a la actividad artística, tener más de 65 años y no poseer propiedades. Otro es ser auto válido, ya que por ahora no tiene infraestructura médica. Por una cuestión de falta de presupuesto no hay servicio médico permanente, aunque sí hay una enfermera las veinticuatro horas. Hay contención física y psicológica.
En los último años, residieron allí los actores, Joe Rígoli, la modista Etelvina Ferreyra, Nélida Romero, Liana Lombard, Colomba, Horacio Dener, la bailarina Shadia, Ernesto Nogués, Chola Amaya, Felisa Bonorino (viuda de Pedro Quartucci), Esther Stein, Ada Katz, José Di Zeo, Agustín Busefi, Samy Zarember, Margot Rusel, Estrella Rivera, el bailarín Roberto Roth, Pilar Ferrer, la autora Amalia Colombo y Mario Amaya.
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