El domingo 5 de diciembre de 2010, tres hombres encapuchados
entraron al edificio en el que vive Mirtha Legrand y maniataron a Francisco
Vega, el portero. Luego subieron al 4º
piso e ingresaron al departamento por la puerta de servicio, sin forzar la
cerradura.
Además de Mirtha, sólo tres personas tenían esa llave: su asistente Elvira Guaraz, el chofer
Marcelo Campo y Lina. Mirtha había viajado a Entre Ríos el día anterior,
para cumplir presencia en un evento del casino Victoria. Dormía plácidamente
cuando los ladrones caminaban por los pasillos de su casa, haciendo luz con sus
linternas, en dirección a la caja fuerte. La
estructura de hierro, que fue sustraída en su totalidad, de un metro de altura
y 70 centímetros de ancho, guardaba dinero en efectivo –20 mil dólares y 500
mil pesos– y distintas joyas valuadas en un total de 1 millón de dólares.
Aproximadamente dos años después, Lina dejó de trabajar en
el domicilio de Legrand y la denunció por trabajo en negro, aunque a los pocos
días, se supo que la mucama junto a su familia era sospechada por el robo de
caja de seguridad, por lo que "Chiche"
Gelblung entrevistó al abogado de
Díaz, Hugo Icazati, al letrado de la diva, Mauricio D´Alessandro y al
periodista Rodrigo Lussich para analizar la historia de la causa.
El mediático Doctor D´Alessandro explicó cómo era la
relación de la diva con la mucama: "Lina
trabajaba jueves y domingo según Mirtha, aunque según el Doctor Icazati
trabajaba todos los días. La cuestión es que Lina faltó y Mirtha se sorprendió,
y a los tres días apareció el telegrama, y cuando nos enteramos fuimos al
juzgado y supimos que el Doctor tuvo acceso a la causa del robo de las joyas de
Mirtha".
"En el marco de la
investigación que lleva más de tres años hay una escucha telefónica entre el marido
de Lina y su hijo diciendo que 'estos se llevaron tres millones de dólares y
nos dejaron colgados'. Ni bien se conoció el robo hubo llamados anónimos que
implicaban a iglesias evangélicas, y los sospechados visitaron dichas iglesias.
Lina decidió no ir a trabajar más cuando se enteró que la causa penal iba
contra su familia", comentó.
Sin embargo, Icazati desechó la implicación de la mucama: "Yo considero que no es tanto el grado de
compromiso que tienen, ya que si hubiera sido así los hubieran indagados al
inicio y no a tres años del juicio".
En ese sentido, Lussich abonó la teoría de la conspiración,
ya que en la jerga se dice que el robo íntegro de una caja de seguridad es
parte de un trabajo de servicios de inteligencia: "Cuando apareció la teoría de la conspiración, Mirtha dejó de hablar de
la causa, aunque llevarse entera la caja de seguridad fue un mensaje directo a
Mirtha. Además, ella siempre odia que se hable de plata, ni de la que gana ni
de la que gasta, como cuando sucedió con el dinero que le habría pedido a
América para volver".
"Me parece que Mirtha
quiere hablar lo menos posible sobre este tema, porque no quiere creer que una
mujer de confianza podría haberla traicionado de esa manera. Ella no sospecha
de Lina, aunque no sabe si hay gente del entorno de la mucama que la haya
traicionado", argumentó el director de RatingCero.com.