Una remera que diga: "No soy mascota de nadie"

Parece que aquellos que no han aceptado ser mascotas del poder de turno terminan o asesinados, o exiliados o presos.

“Hay que fusilar a Manuel Dorrego” uno de los primeros líderes populares que estaba conduciendo a lo que, en ese momento, se llamaba el bajo pueblo; “la espada es un instrumento de persuasión muy enérgico”, le escribe Salvador María del Carril a Lavalle. “Mire usted que este país se fatiga 18 años hace, en revoluciones, sin que una sola haya producido un escarmiento (...). En tal caso, la ley es que una revolución es un juego de azar en el que gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella. Si usted, general, la aborda así, a sangre fría, la decide; si no, yo habré importunado a usted; habré escrito inútilmente, y lo que es más sensible, habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza a la hidra, y no cortará usted las restantes; ¿entonces, qué gloria puede recogerse en este campo desolado por estas fieras? Nada queda en la República para un hombre de corazón”. (1)

Perfectamente podría haber escrito esto un tal Magnetto a unas cuantas mascotas que andan pululando por el mundo de la política, la (in)justicia y alguna mascota empresarial o eclesiástica. Pero no, fue un tal Del Carril a un tal Lavalle. Había que proscribir a como dé el asunto. Preso o fusilado.



Lavalle tenía algunos pruritos de fusilar a Dorrego, andaba tibio, no quería confrontar mucho. Dudaba y para tranquilizarlo le dice, Salvador María del carril -futuro presidente de la Corte Suprema-: “Si es necesario mentir a la posteridad, se miente”. “Señor general don Juan Lavalle. Mi querido general: (...) Me tomo la libertad de prevenirle, que es conveniente recoja usted un acta del consejo verbal que debe haber precedido al fusilamiento. Un instrumento de esta clase, redactado con destreza, será un documento histórico muy importante para su vida póstuma (...). Que lo firmen todos los jefes y que aparezca usted confirmándolo. Debe fundarse en la rebelión de Dorrego con fuerza armada contra la autoridad legítima elegida por el pueblo; en el empleo de los salvajes para ese atentado; en sus depredaciones posteriores…”. Le armaron una causa, con mentiras y manipulaciones, la firmaron en algún escritorio, la confirmaron en algún lago escondido y entonces un 13 de diciembre, un tal Mascota Lavalle fusila a Dorrego, fogoneado por Salvador María Magnetto del Carril.

Retrato de Manuel Dorrego.
Retrato de Manuel Dorrego.

Retrato de Manuel Dorrego.

Algo parecido le pasó a Artigas, que terminó sus días exiliado en Paraguay, al Chacho Peñaloza, que terminó con su cabeza decapitada exhibida en una plaza en La Rioja, hoy tierra de Martires. Juan Manuel de Rosas terminó su vida política exiliado en Inglaterra. San Martín se tuvo que ir -porque en su momento lo persiguieron- exiliado en Francia. Mariano Moreno asesinado. Hipólito Yrigoyen preso en la isla Martín García, y Perón y el cuerpo de Evita...

Parece que aquellos que no han aceptado ser mascotas del poder de turno (que se turnan poco, te digo, cambian las figuritas pero no la matriz) terminan o asesinados, o exiliados o presos.

Y en el "pelotón" de fusilamiento ya no están militares armados. Ya no se necesitan, ya no son útiles. Es el pelotón del partido judicial, de fiscales y jueces, con la artillería de un poder judicial descompuesto, servil, brazo ejecutor del plan sistemático de exterminio de la democracia popular en La Patria Grande.

Es el pelotón del partido mediático (2), sí, también son un partido, que juegan en toda la cancha, el partido de los medios de la mentira y la colonización. Estos partidos mediáticos manipulan la información, censuran noticias y muchas veces dicen directamente falsedades. Tampoco quieren medios públicos y se ponen locos si hay una Cadena Nacional. Un tiro en los pies que el presidente no haya repuesto la ley de medios. En fin.

Es el pelotón de un “poder público cooptado por un poder mediático, por un partido político y por un grupo del poder judicial al que ni la justicia ni el derecho le interesan en lo más mínimo. Un poder judicial que se esconde en una estancia junto a un lago usurpado para recibir indicaciones de sus mandantes y planificar cómo continuarán usurpando la Patria, corrompiendo todo y socavando la esperanza de un pueblo”. (3)

Es el pelotón de los poderes económicos de la "rapiña", armados hasta los dientes de odio hacia quienes representan los intereses del pueblo.

Se dijo y demostrado que son de la Mafia, que son corruptos, que son espiadores seriales, que son endeudadores, que son entregadores del país a sus amigos y cómplices, que son mentirosos.

Se dijo y demostrado que son mascotas del poder. Pero a todos les importó un bledo. Casi todos haciéndonos los distraídos, con una protección del partido mediático que es escandalosa. Alcanzó con que tildes a las mascotas de mufa, yeta y todes: ex funcionarios, los trolls, los medios cooptados, todes, absolutamente todes salen a defenderlos. ¡¡¡Todes!!!

Más mascota y cipayo no se consigue, ni en oferta.

Odiaron a Diego y ahora odian a Messi, el vulgar, porque se negó a ser marioneta del poder y lo hizo con lenguaje plebeyo, que es lo que las élites vernáculas odian.

Nadie los obliga a quedarse en el país que odian...

Messi con su "¿Qué mirá, bobo?, andá payá" le contestó por adelantado a esos que una vez más, quieren dar lecciones de buenos modales hablando con la boca llena y con la bragueta abierta.

¡Andá payá, bobo! Que se creen dueños de un país que detestan.

¡Andá payá, bobo! Nosotros seguimos creyendo en “la justicia”, y la seguimos buscando. Y seguimos soñando. Creyendo y soñando con que jueces venales, empresarios corrompedores y funcionarios cómplices tarde o temprano deberán rendir cuenta ante la historia y ante su pueblo.

¡Andá payá, bobo! Nosotros seguimos creyendo y soñando que – como pueblo – nos merecemos una patria con justicia, con libertad y soberanía. La hemos experimentado. Podemos volver a tenerla.

Estamos a nada de la Navidad. El evangelio de hoy domingo (Mateo 11,2-11), que nos prepara para recibir la Vida (así con mayúscula) pone en el centro una pregunta que Juan Bautista, antes de ser ejecutado y que entreguen su cabeza al poder, le hace a Jesús, una pregunta que lo carcome por dentro: “¿Sos vos el que va a venir o tenemos que esperar a otro?” ¿Es Jesús el verdadero Mesías o hay que esperar a alguien más poderoso y violento? Jesús, en su viveza, en su inteligencia, esa inteligencia práctica del hombre de campo (viveza criolla) no responde directamente. No se atribuye ningún título mesiánico. En su vocabulario no existe el “yo voy a hacer esto”. El camino para reconocer su verdadera identidad es más vivo y concreto. ¿Y cuál es la respuesta? Díganle a Juan “lo que están viendo y oyendo”.

¿Y qué ven? ¿Qué oyen? Eso, que los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. Eso, nada más y nada menos. Eso se llama INCLUSIÓN. Ninguna confesión abstracta puede sustituir a este conocimiento concreto. Todo lo que hace Jesús está orientado a curar y liberar, no a juzgar ni condenar.

El Adviento es el tiempo de los que esperan contra toda esperanza. De los que confían contra toda evidencia, de los que aman a pesar de tanto desamor, frialdad, indiferencia.

Adviento es para espíritus abiertos y almas desencorsetadas. La Navidad puede ser la ocasión para un salto de esperanza.

Resistamos. Existamos. Organicemos la solidaridad. Cuidemos de los nuestros, tejamos redes. Compartamos el plato de comida cuando falte. Abracemos y contengamos.

Dejémonos abrazar y pidamos el abrazo cuando haga falta. Nos quieren quebrados.

Nos quieren muertos por dentro y esclavos. Nos quieren mascotas.

Renunciemos a la resignación. No nos acostumbremos.

Podés elegir, una remera que diga “no soy mascota de nadie” o “¡Andá payá, bobo!. Pero elegí porque es la única forma de que algo bueno venga.

(1) 12 de diciembre de 1828.

(2) Le escuché esta definición de “partido mediático” a la Gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner en una entrevista radial.

(3) De la carta de los curas OPP frente a la condena de Cristina Fernández de Kirchner.

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