Pornografía de la derecha

La iluminación sin claroscuros, la genitalidad en primerísimos primeros planos. ¿Por qué las formas y el fondo de las nuevas derechas remiten a lo porno?

La pornografía, sabemos, detenta modalidades biotecnológicas identificables, hegemónicas, tanto en los cuerpos de diseño, el modo de exhibirlos, sus líneas narrativas y performáticas. La iluminación sin claroscuros, la genitalidad en primerísimos primeros planos, imágenes comerciales que buscan proveernos aquello que suponen precisamos.

¿Por qué las formas y el fondo de las nuevas derechas remiten a lo porno?

Sadomasoquismo

El partido triunfador en las últimas elecciones locales no solo remite a lo pornográfico sino a su nicho sadomasoquista. Sus formas lexicales, su motosierra, su carencia intelectual y emocional, sus referencias escatológicas, sus ideas sacrificiales en la búsqueda de la felicidad o el placer. Sus formas exentas de respeto, la violación de la razón de estado, la promesa cierta de reprimir nuestros cuerpos y sus manifestaciones.

Aprendizajes

Un candidato a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires vocifera en contra de la ESI (Educación Sexual Integral), un instrumento educativo de probada eficacia para el aprendizaje de cuanto de humano tiene la humana sexualidad. En su original planteo sugirió que las niñeces y adolescencias dispongan de la pornografía como método de aprendizaje.

Pretender legitimar la enseñanza sexual en el porno, habla mucho del candidato. Pero, sobre todo, responde a un ideario en el cual el capital busca disciplinar cuerpos y deseos, transformar sujetos en objetos al arbitrio de los designios del poder. Modo fundante para imponer las horrendas políticas económicas, sociales, culturales, previsionales, educativas, ambientales y relacionales que propone el oficialismo.

Paradigma planetario

La destrucción de la tierra y sus vidas animales, minerales, vegetales no es nueva. Si es nuevo el modo en que se instrumenta a la luz del día. El poder ya no teme la exposición explícita y desnuda de su actuar.

Gaza

Algo inauguró el sionismo israelí. A diferencia de anteriores masacres, ya nada allí se oculta. El pornográfico exterminio se produce a la luz del día. Los edificios, las ciudades, son bombardeadas en directo, convertidas en polvo, al igual que los cuerpos de mujeres, hombres y niños. La tortura al palestino, llamados “animales humanos” es filmada y difundida por los soldados israelíes.

¿Cómo y cuándo esto ha sido posible, dable, y tolerado?

Todo es visible

Imágenes y discursos deshumanizantes, irracionales o delirantes se extienden como reguero de pólvora sobre el planeta. Suponíamos que el acceso a la información pondría un freno a la barbarie, sin embargo, lo contrario está ocurriendo.

El auge de los reality ha quedado sepultado por nuevas modalidades de producción y consumo. Para ver -incluso en vivo y directo-, el sexo, la vida, la muerte, los asesinatos en masa, la limpieza étnica, ya no son necesarios los campos de concentración ni los trenes avanzando entre noche y niebla. La cuarta pared ha sido demolida, todo se sustancia a plena luz. A mayor visibilidad mayor efectividad.

Información y deshumanización

Las TIC, ya no tan nuevas, se convirtieron en parte sustancial del movimiento para quitar cuanto de humano tiene la especie; internet, redes sociales, teléfonos/cámaras manejadas por cada individuo sobre la tierra. Todos producimos imágenes, todos las consumimos. Un ojo filma lo que otro ojo ve. Y esta operación se multiplica cada segundo por millones.

Millones de ojos filmadores, dedos y ojos funcionando con un sutil rozar de las pantallitas en movimientos ascendentes o descendentes. Poco se regresa a la imagen, poco se procesa. Las imágenes paradisiacas e infernales se confunden y entremezclan, las ficcionales, publicitarias y las descarnadamente reales. Nunca en la historia humana se han consumido tantas imágenes por segundo, confiriéndole a cada una un valor similar, desafectado, en viaje rápido a la desmemoria.

Videos de muestra

El primero, publicitario: En un encantador bosque, un hombre joven, blanco, de clase media, arma su hamaca paraguaya de tela indestructible. Se dispone a descansar. La segunda, del ámbito de lo real: una niña palestina que imaginamos de piel marrón, se encuentra sepultada viva entre los escombros de Gaza. Manifiesta querer ser rescatada, se encuentra allí junto a su familia.

En el primer video somos afectados por el deseo de adquirir un producto que augura un estado de placer y meditación. Luego, al correr del dedojo, pasamos a una emoción de signo contrario; pena, inquietud. En ambos casos, lo que se produce es una afectación superficial y velozmente olvidable. Nuevas decenas o millares de nuevas “afectaciones” nos esperan.

Estas narrativas y modalidades de consumo lejos están del arte, la poética, el sesgo dramático que solo un tratamiento poético y sensible podría conferirles. Son imágenes desafectadas, pornográficas, en la cual vemos humanidades dolientes sin historia, sin Ser, sin Memoria, sin Palabra. Imágenes que confundimos con ficción, con fake, imágenes que en su potencial cuantitativo pierden su capacidad empática.

Los poderes fácticos han comprobado su eficacia. La maquinaria funciona: ojosgrabadores y dedojos consumidores urdiendo una maraña de in/consciencia social, en donde las subjetividades se ven invadidas por un goce morboso, que facilitan al poder potenciar el consumismo y, además, permitir, aceptar, consentir, su afán depredador.

Las nuevas derechas

-Van a sufrir, nos dicen, desde el gobierno, y nos hablan de un padecimiento de dimensiones bíblicas. Las imágenes y discursos nacionales asienten sus presagios: comercios y fábricas que bajan sus persianas, adultos y niños con hambre, familias arrancadas de sus techos, violencia que crece en todos los ámbitos, una hecatombe social.

De norte a sur, nada ocultan ni reprimen. Sus impulsos, fallidos, perversiones, acciones y discursos parecen redituarles adhesiones y votos.

La Tierra grita

La naturaleza nos da muestras de su indignación: la tierra quema, las aguas, los cielos, aúllan. Los mares y ríos salen de sus cauces, su fuerza colosal arrasa con todo a su paso, incontenible. No es solo IG y Youtube quien nos lo muestra. Los techos de nuestras casas hipotecadas giran por vientos y tornados, nuestros coches navegan por los ríos de calles y avenidas. La naturaleza desbocada no respeta la propiedad privada.

Sobre el final

La realidad supera a la ficción, asistimos a la más atroz película de terror que ha creado la humanidad a la fecha. No estamos exentos del extraño privilegio de asistir en directo a nuestra extinción como especie.

Pero ¿por qué no?, acorralados ante el precipicio, decidir rebelarnos. No hay mucho que perder. Contra la pornografía política recrear el arte, la poética, la empatía, la solidaridad, la sensualidad, la creatividad, la erótica, el amor.

Algo es seguro, el suicida poder capitalista, bélico, individualista, debilitado en su horizonte tanático, teme esta probable revolución en ciernes.

Pablo Leónidas Nisenson es guionista, director y productor de cine y televisión.

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