La aparición de variantes de Covid-19 sigue siendo una de las principales amenazas para la Humanidad, y eso en parte ocurre porque al no llegar la vacuna a los países periféricos el virus tiene la posibilidad de seguir desarrollando nuevas cepas.
Este escenario es incompatible con el modus operandi empresarial de Occidente, que se choca con la urgente necesidad de vacunación. Las farmacéuticas y la defensa corporativa de sus formula hacen que no existan dosis para todos. Es claro: no protegen la salud sino sus beneficios empresariales.
¿Por qué no se habla de suspender las patentes mientras dure la pandemia? De esa forma se terminaría con el monopolio y los países menos desarrollados podrían fabricar las vacunas, sin tener que esperar hasta 2024 para contar con ellas.
Los laboratorios se defienden diciendo que son los únicos capaces de desarrollarlas, pero el conocimiento científico para hacerlo posible fue financiado en muchos casos con dinero público.
CONCLUSIÓN: es necesario que se controle la aparición de variantes de coronavirus a nivel mundial, y para ello los países deben fabricar sus vacunas ellos mismos, sin estar sometidos al afán de lucro y a las leyes del mercado.