Las mil y una vida de los plásticos, claves para una Economía Circular

Frecuentemente señalados por su impacto ambiental, bien gestionados pueden ofrecer grandes ventajas, e incluso ser el motor para un futuro sustentable.

La economía circular no sólo es un modelo sustentable sino que también es posible, y en su construcción somos todos protagonistas: el sector privado, el público, las organizaciones y los ciudadanos.

Desde esta perspectiva, los plásticos, frecuentemente señalados por su impacto ambiental o vistos como desechos que acaban en basurales a cielo abierto o en el mar, son en realidad recursos para esta nueva forma de producir y consumir. Bien gestionados pueden ofrecer grandes ventajas, e incluso ser el motor para un futuro sustentable.

Los plásticos son claves para una Economía Circular: pueden tener mil y una vidas. A través del consumo responsable, la separación domiciliaria, el reciclado, la valorización y el ecodiseño los plásticos posconsumo vuelven a introducirse en la economía a través de nuevos ciclos productivos que generan triple impacto: social, económico y ambiental. Este camino presenta desafíos que debemos conocer y gestionar para transformar en oportunidades.

Según el último índice de Reciclados Plásticos, en 2020 se recuperaron 282.000 toneladas de plástico, lo que presenta una tendencia creciente en el país: desde el 2003 se reciclaron casi 5 veces más plásticos, dejando entrever un aumento en la concientización ambiental.

Los plásticos aportan diariamente a la calidad de vida de las personas y son recursos para una economía que genera inclusión social y empleo en toda su cadena de valor. Por ello, la construcción de una nueva cultura circular tiene su eje en la educación ambiental para que los plásticos sean responsablemente consumidos, reutilizados, reciclados y recuperados. Se trata de un trabajo colaborativo donde debemos involucrarnos todos los sectores.

Para aprovechar todos sus beneficios en una economía circular es esencial que seamos consumidores responsables poniendo en práctica las 7R: rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar y reciclar. Y, sobre todo, concientizar que el plástico no es un residuo, sino un recurso.

Es importante para avanzar en este desafío que las soluciones se basen en la sustentabilidad a lo largo de todo el ciclo de vida, y no considerar sólo la eficiencia de recursos al final de la vida útil de un producto. En este sentido, el “ecodiseño” apunta a crear productos que sean factibles, técnicamente industrializables y financieramente rentables; deseables, tanto para clientes como para consumidores; y sostenibles, con un óptimo consumo de recursos y generación de emisiones y considerando todo su ciclo de vida.

En nuestro país contamos con algunos casos de éxito que se están llevando adelante, como el desarrollo e innovación de resinas recicladas, la inversión y alianzas para tecnologías de reciclado avanzado, el trabajo con las comunidades con programas de reciclaje inclusivo, y un programa de Cero Pérdida de Pellets con el compromiso del sector plástico por el ambiente.

Hoy tenemos el desafío de repensar nuestros hábitos con esta mirada, donde el rol de la industria es central en esta nueva cultura de consumo y los plásticos son aliados para la sustentabilidad. Creemos que la oportunidad de hacer de nuestro planeta un lugar mucho más sostenible y productivo es ahora.

Verónica Ramos es Directora Ejecutiva de Ecoplas.

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