Argentina tiene un problema de concentración del ingreso y distribución en muy pocas manos. El 10% más rico toma el 33% del ingreso mientras que el 10% más pobre toma solo el 1.3%.
Argentina tiene un problema de concentración del ingreso y distribución en muy pocas manos. El 10% más rico toma el 33% del ingreso mientras que el 10% más pobre toma solo el 1.3%.
Hay otro indicador, el índice de Gini, que da la idea de concentración distribuida en la sociedad. Cuanto más se aproxime a 0 es mejor, cuando más se aproxima a 1 es porque una sola persona se queda con el total del ingreso.
¿Qué pasó con el índice de Gini en estos últimos años? En líneas generales, mejoró con respecto a 2019, año en que se retira la experiencia neoliberal del gobierno de Mauricio Macri. Siguió bajando en 2020 de manera importante, 0.44%, pero con el crecimiento económico el índice volvió a empeorar.
La expresidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner había dejado este indicador en 0.27%, lo que indica que aún hay un largo camino por transitar.
Esta economía, con este patrón distributivo, pareciera demostrar que cuando crecemos más inequitativos nos volvemos como sociedad.
Hay un crecimiento que reproduce la inequidad, hay que observarlo ya que es atribuible a varios factores: la proliferación del empleo informal, el patrón de industrialización bajo y una informalidad laboral que sigue por encima del 33%.
Los salarios en Argentina siguen muy bajos, se refleja en el patrón distributivo y el crecimiento económico no parece derramar mejoras en la distribución del ingreso.