El primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, pidió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU con el fin de poder examinar las consecuencias que tendrá el ataque de Rusia a la planta nuclear de Zaporiyia, Ucrania.
El primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, pidió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU con el fin de poder examinar las consecuencias que tendrá el ataque de Rusia a la planta nuclear de Zaporiyia, Ucrania.
Rusia, como miembro permanente y presidencia pro témpore, posee derecho a veto a todas las decisiones que no sean de procedimiento. Horas antes, el presidente de EE.UU, Joe Biden, exhortó a Rusia a cesar las acciones militares en esa zona.
El embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, expresó en el cónclave que era una “mentira” que su país atacó la central nuclear, pero reconoció que hay enfrentamientos en la zona, aunque sin bombardeos.
Se trata de la central más grande de Europa, y se sabe que instalaciones anexas la central fueron afectadas por el incendio, incrementando la preocupación.
Reino Unido reconoció “a los bomberos y autoridades de Ucrania que pudieron contra el incendio y trabajaron con valentía para lograr que la central permaneciera segura. Nos sentimos aliviados porque se nos informó que no se ha visto material radioactivo”.
"Putin subestimó la condena mundial de sus acciones. Día tras día la guerra sigue, la destrucción que está provocado para los pueblos y los riesgos que plantean a la paz van en aumento. Pedimos a Rusia que ponga fin a la violencia", concluyó.