Brasil seduce: por qué las automotrices chinas eligen producir del otro lado de la frontera

En los últimos meses, el mapa automotriz de la región empezó a redibujarse con un patrón claro: las marcas chinas que desembarcan en Sudamérica eligen Brasil como base industrial. El caso más reciente es Jetour, pero no es el único. BYD, Great Wall Motors y Chery ya avanzaron o consolidaron proyectos productivos en el país vecino.

En el último tiempo, el escenario automotriz regional muestra una tendencia cada vez más marcada: las automotrices chinas que llegan a Sudamérica están tomando a Brasil como su principal plataforma industrial, por sobre Argentina, los dos países referentes en producción automotriz en la región. El reciente desembarco de Jetour, marca perteneciente al Grupo Chery, es el ejemplo más reciente, pero se suma a una estrategia que ya vienen desplegando otras compañías como BYD, Great Wall Motors y Chery, con inversiones y proyectos productivos en marcha en el país vecino. Otras marcas como GAC, Geely, entre otras tienen firmes chances de desembarcar también.

La pregunta es inevitable: ¿por qué Brasil y no Argentina?

El primer argumento es tan simple como determinante. Brasil es el mayor mercado automotor de la región, con ventas que superan los 2,5 millones de vehículos anuales. Argentina, en comparación, ronda los 600.000 vehículos en un buen año. Para cualquier automotriz que analiza una inversión industrial, que implica inversiones de cientos de millones de dólares, la posibilidad de producir a gran escala y abastecer un mercado interno robusto es clave para amortizar costos.

Otro factor decisivo es el entorno económico e industrial. Brasil viene desarrollando políticas de incentivo a la producción automotriz, con programas específicos que promueven inversiones, innovación y electrificación. A esto se suma un acceso más fluido al financiamiento y una macroeconomía relativamente más previsible.

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El presidente de Brasil, Lula Da Silva, en la inauguración de la planta de Great Wall Motors.

El presidente de Brasil, Lula Da Silva, en la inauguración de la planta de Great Wall Motors.

En contraste, Argentina arrastra un historial de inestabilidad en reglas de juego, restricciones a las importaciones y dificultades para operar con divisas. Para un nuevo jugador global, ese nivel de incertidumbre puede ser un factor disuasivo. Además, Argentina tiene una carga impositiva de la producción y exportación en la industria automotriz de un 12% y Brasil de un 5%, dato no menor teniendo en cuenta que esa diferencia se carga en el precio del vehículo. Si bien esta carga impositiva se redujo a la mitad en los últimos dos años (diciembre 2023: 23%), las automotrices en nuestro país siguen reclamando la reducción en estos impuestos, que se desglosan en nacionales (5%), provinciales (7%) y municipales (3%).

Con respecto al perfil productivo, la industria automotriz argentina está fuertemente orientada a la producción de pick-ups y vehículos comerciales. Modelos como Toyota Hilux, Ford Ranger, Volkswagen Amarok, Renault Kangoo y Mercedes-Benz Sprinter explican buena parte del volumen industrial. Brasil, en cambio, tiene una estructura más diversificada, con fuerte presencia en autos compactos, vehículos SUV y ahora también vehículos electrificados. Este punto no es menor: muchas marcas chinas llegan con una oferta centrada justamente en vehículos SUV, híbridos y eléctricos, segmentos que encuentran mejor encaje en el mercado brasileño. Argentina por el momento solo produce el Peugeot 208 híbrido suave y en 2027 arrancan la producción de pick-ups híbridas (Hilux, Amarok y Ranger).

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Otro tema muy importante para las automotrices al momento de decidir dónde producir es que en Brasil, a partir de 2027, regirá un impuesto del 35% para vehículos electrificados importados, una medida proteccionista que fue fuertemente impulsada por Anfavea, la Asociación de Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores del país vecino. En la actualidad, existen proyectos productivos en la industria automotriz brasileña por casi U$S 24.000 millones de dólares hasta el 2028. El avance de las automotrices chinas en Brasil no es un fenómeno aislado, sino el inicio de una nueva etapa. A medida que estas marcas consoliden su producción local, es probable que comiencen a abastecer a toda la región desde ese país. Esto podría generar una mayor presión competitiva sobre la industria argentina, especialmente en los segmentos de mayor volumen.

En conclusión, todo indica por el momento que Brasil seguirá siendo el destino elegido por la mayoría de las marcas chinas, en tanto que Argentina corre el riesgo de quedar relegada a un rol más limitado dentro del esquema regional: fuerte en pick-ups, pero dependiente de importaciones, cada vez más competitivas, en autos y vehículos SUV.