En la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea fueron un total de 28 mujeres las que asistieron a la Guerra de Malvinas. A 40 años del conflicto, su lucha por ser reconocidas como veteranas continúa al día de hoy.
En la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea fueron un total de 28 mujeres las que asistieron a la Guerra de Malvinas. A 40 años del conflicto, su lucha por ser reconocidas como veteranas continúa al día de hoy.
Luego de la convocatoria como instrumentadoras quirúrgicas o enfermeras, aquellas mujeres que eran madres, tenían adultos a su cargo o simplemente no querían viajar, se fueron.
Con edades de entre 20 y 25 años, y donde no había contención, hicieron mucho más de aquello para lo que habían sido convocadas. Durante 10 días, seis de ellas estuvieron en el Buque ARA “Almirante Irízar”, un rompehielos que funcionaba como hospital durante el conflicto del Atlántico Sur.
Allí atendieron a cientos de soldados: escucharon sus llantos y gemidos de dolor; los ayudaron a escribir cartas a sus familiares; los contuvieron y hasta los bañaron sin anestesia para encontrar heridas que estaban ocultas por el barro.
Pero no solo cumplieron con sus “tareas designadas”, sino que también debieron enfrentar los prejuicios y la violencia machista al punto de que no pudieron salir del buque porque eso implicaba que obtuvieran el mismo rango que los médicos del ejército, de tenientes. Ante la fuerte oposición, las veteranas quedaron embarcadas.
La violencia hacia ellas también se cristalizó en silencio, dado que no podían contar nada de lo que vieron e hicieron porque los medios de comunicación mostraban una versión distorsionada de lo que sucedía en el Atlántico Sur. Tampoco se les proporcionó atención médica ni psicológica.
Años después también se conocieron denuncias de abuso por parte de distintos integrantes del Ejército, horrores que ellas prefirieron callar. Los años, de a poco, reivindican a las mujeres de la guerra, quienes luchan por ser reconocidas como veteranas cada 2 de abril.