En épocas de fiestas, reinan los rituales que, según la tradición, traen buena suerte. Entre ellos está la particular elección de vestirse de blanco para recibir el año venidero. ¿Tiene algún significado o es solo un mito?
En épocas de fiestas, reinan los rituales que, según la tradición, traen buena suerte. Entre ellos está la particular elección de vestirse de blanco para recibir el año venidero. ¿Tiene algún significado o es solo un mito?
Muchas versiones indican que el color está asociado a la pureza y la alegría y que es fundamental para festejar el arribo del nuevo año con buenas vibras. Funciona también como una analogía de la página en blanco, la cual se llena en la medida que pasan los días.
Además, el blanco es un tono acromático y forma una luz compuesta por todos los colores, lo cual atrae buenas energías. En tanto, otros indican que sumar un accesorio dorado significa optimismo y traerá prosperidad al año que se viene.
Sobre el origen en Argentina, se estipula que la tradición habría llegado desde los festejos en Brasil. Allí, todos los 31 de diciembre a la noche en la playa de Reveillón se dejan ofrendas a Iemanja, la orisha femenina más importante de la religión Yoruba. Ella representa, entre otros valores, a la protectora del hogar y la diosa de la fertilidad
Usar ropa interior de color amarillo ayuda a atraer la abundancia, la prosperidad y el dinero. Además, es un tono que da la sensación de alegría. Incluso hay algunos que recomiendan usar la bombacha al revés y cambiarla a las 12 para recibir el año nuevo de la forma correcta. Es la más utilizada en países como Perú y Colombia.
Esta tradición histórica que se mantiene vigente de generación en generación también tiene que ver con empezar el año con prosperidad y alejando la mala suerte. Debe regalarse de mujer a mujer en Nochebuena y puede usarse tanto en Navidad como en Año Nuevo.