Criar sin renunciar a los proyectos de vida: el desafío de maternar en tiempos de baja natalidad

En un contexto de mínimos históricos de natalidad en Argentina, especialistas remarcan que maternar debe ser una elección plena, no un sacrificio, y tiene que contar con apoyo estatal.

La maternidad atraviesa un cambio profundo en Argentina. La idea tradicional del sacrificio y la renuncia a los proyectos personales cedió paso a una forma de crianza que integra -o por lo menos lo postula- el desarrollo laboral, la salud y la propia identidad de las mujeres.

Esta búsqueda actual se da en un marco complejo: el país registra mínimos históricos de natalidad (1,2 hijos por mujer en 2024), con un marcado retraso del calendario reproductivo y serias dificultades para sostener el cuidado cotidiano.

En el Día de la Madre, la Jefa de la Oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina, Mariana Isasi, reflexionó sobre la crianza actual: "El mejor reconocimiento a quienes ejercen la crianza no pasa por discursos que enaltecen el sacrificio, sino por respuestas de fondo: sistemas e infraestructura de cuidado, entornos de trabajo compatibles con la vida familiar y un acompañamiento de la salud que sostenga a quienes cuidan".

"Criar sigue siendo una elección cargada de sentido, pero ya no a costa de desdibujar la propia identidad, la salud o las aspiraciones personales". "Criar sigue siendo una elección cargada de sentido, pero ya no a costa de desdibujar la propia identidad, la salud o las aspiraciones personales".

En este tercer domingo de octubre, fecha especial para honrar a las madres, la maternidad y el vínculo materno en la sociedad, la comunicadora social destacó que proteger la autonomía y el bienestar de las mujeres es la única vía para que la experiencia de maternar sea elegida, acompañada y disfrutada plenamente.

La brecha entre el deseo y la realidad

El informe de la UNFPA en conjunto con Voices!, titulado Deseos reproductivos en la encrucijada, detalla que la baja de nacimientos no responde a una falta de deseo sino a las restricciones materiales y estructurales. Tener hijos y formar una familia sigue siendo uno de los pilares fundamentales para amplios sectores de la sociedad, pero las prioridades para alcanzar una vida plena se refieren a contar con salud (97%), seguridad económica (96%), vivienda propia (95%) y estabilidad laboral (92%).

Así, la mujer posterga la llegada de su primer hijo en búsqueda de esas condiciones de estabilidad y los proyectos familiares chocan con los límites biológicos de la fertilidad. El estudio revela que 2 de cada 10 mujeres (19%) reportaron casos de infertilidad o dificultades para concebir, lo que revela la necesidad de un acompañamiento integral de la salud sexual y reproductiva.

La carga desigual del cuidado como barrera

A la postergación biológica y económica se le suma la ausencia de un reparto equitativo y compartido de las tareas domésticas y la crianza. Según la encuesta de UNFPA, más del 60% de las tareas de cuidado básicas, como atender a los hijos cuando se enferman, bañarlos, preparar la comida o acompañarlos al médico, recaen de manera exclusiva sobre las mujeres.

En actividades críticas como bañar y vestir a los niños (62%), cuidarlos cuando se enferman (61%), llevarlos al médico (60%), ayudar con los deberes escolares (60%), cocinar (58%) y comprarles ropa (53%), las mujeres se identifican mayoritariamente como las principales encargadas.

En contraste, la presencia masculina como responsable único se incrementa de forma acotada únicamente en actividades recreativas o de logística, tales como jugar y participar de actividades de ocio (21%), llevarlos o traerlos del colegio o de actividades extracurriculares (19%) y acostarlos (19%).

La falta de la corresponsabilidad parental hace que el trabajo doméstico no remunerado sea uno de los principales obstáculos para concretar los deseos reproductivos o para encontrar un balance entre la vida profesional y la familiar. Es decir que, si no hay una pareja o redes institucionales de apoyo para la mujer, la sobrecarga cotidiana hace que la maternidad se viva como un riesgo para el desarrollo integral.

Desafíos de fondo para las políticas públicas

Ante este panorama desafiante, la representante de la ONU subrayó que este día no debe quedar solo en una frase discursiva o en un elogio al sacrificio de las madres: "El mejor reconocimiento a quienes ejercen la crianza no pasa por discursos que enaltecen el sacrificio, sino por respuestas de fondo: sistemas e infraestructura de cuidado, entornos de trabajo compatibles con la vida familiar y un acompañamiento de la salud que sostenga a quienes cuidan", concluyó Isasi.

Los números del informe subrayan que hay un potencial en maternidad postergado: 57% de las personas de entre 18 y 45 años declara no haber alcanzado aún la cantidad de hijos que desearía tener, por limitaciones económicas (62%) y por la falta de redes de apoyo y vivienda. En este contexto, la falta de políticas públicas orientadas a sostener la crianza pone a las mujeres en la encrucijada entre postergar la maternidad, limitar o renunciar definitivamente al deseo de formar una familia para resguardar su integridad y la de sus hogares.

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