"El principal determinante para tener una enfermedad oncológica es la edad: cuantos más años tenemos, más alteraciones, más defectos o mutaciones acumulamos en nuestro ADN y eso nos predispone a tener cáncer", añadió Heredia sobre las posibles causas del desarrollo de la enfermedad.
"En cánceres como el de pulmón, el hábito de fumar está directamente relacionado. También el ser fumador pasivo, la contaminación ambiental y los antecedentes genéticos pueden aumentar el riesgo. No obstante, personas que no han tenido exposición alguna pueden tener cáncer", explicó el especialista. En el caso del Papa, el médico insistió en que "el principal factor de riesgo que encontramos es la edad".
Factores ambientales
Además del tabaquismo y la edad, existen múltiples factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar adenocarcinoma y otros tipos de cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC). Entre ellos se incluyen la exposición al humo de segunda mano, al radón, a los gases de escape de motores diésel y a sustancias como el cromo, el berilio, el níquel, el hollín, el alquitrán o el asbesto.
También se ha demostrado que la presencia de arsénico en el agua potable, la infección por VIH o el consumo de suplementos de betacaroteno en fumadores incrementan ese riesgo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Como cada persona es un mundo, no solo su edad, su condición genética y sus antecedentes de salud influyen, sino también el entorno que habitó. En el caso de Robert Francis Prevost, aún se desconocen las causas del origen de la enfermedad. Si bien su biografía lo expuso a ambientes de alta contaminación ambiental, "son condiciones que aún no están determinadas ni comprobadas", enfatizó el médico especialista en Medicina Interna.
El Santo Padre nació y creció en Chicago durante los años de máximo esplendor económico, profunda transformación urbana y masivo crecimiento demográfico, cuando la ciudad se consolidaba como el corazón industrial del Medio Oeste estadounidense. Allí, el uso de amianto —asbesto— era común en las construcciones y recién se prohibió en la década de 1970.
La contaminación del aire y el hollín marcaron a toda el área metropolitana de Chicago y sus suburbios industriales en los años 60, con niveles críticos de carbón, azufre y residuos de la producción de acero. El aire solía cubrirse de un smog espeso que dañaba fachadas y afectaba la salud pulmonar de los habitantes.
A esto se suman otros factores de riesgo reconocidos por la medicina: "La exposición constante a altos niveles de contaminación del aire y beber agua que contenga altos niveles de arsénico pueden incrementar el riesgo de cáncer pulmonar. Un antecedente de radioterapia a los pulmones también puede incrementar el riesgo. Trabajar con o vivir cerca de químicos o materiales cancerígenos también puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar".
Heredia lo explicó con claridad: "En las poblaciones que están expuestas a contaminantes, muchas veces los médicos estamos más atentos con la vigilancia. Por ejemplo, en la persona que fuma, le empezamos a hacer imágenes de tórax periódicamente a partir de los 40 años junto con espirometrías".
Y agregó: "En el caso del Papa el principal factor de riesgo sigue siendo la edad y es el principal determinante para muchos tipos de cáncer. La contaminación ambiental en particular, cierto tipo de exposiciones y ser fumador pasivo sabemos que se asocian al desarrollo del cáncer de pulmón; no obstante, la lesión más fuerte es con el cigarrillo".
Antecedentes genéticos
"En este caso, el principal factor de riesgo es la edad, como en la mayoría de los cánceres. El hecho de que tenga un hermano con mieloma múltiple (cáncer de las células plasmáticas), se puede pensar que hay una predisposición esporádica y no una predisposición genética clara en esta familia. O que también se pueden haber compartido exposiciones ambientales, pero que no tenemos comprobadas ni demostradas", explicó el doctor Heredia.
El adenocarcinoma de pulmón puede tener un componente genético y las alteraciones pueden surgir por exposición a elementos ambientales que provocan mutaciones en las células pulmonares, aunque también pueden aparecer de manera aleatoria, sin causa directa aparente.
Una vez identificado el adenocarcinoma, los especialistas determinan el estadio del cáncer y realizan estudios moleculares para detectar mutaciones relevantes. Esa información resulta clave para definir el tratamiento más adecuado, según la OMS.
¿Se puede prevenir el cáncer?
"El cáncer no avisa", la frase popular reproducida en diversas campañas de concientización, tiene sustento médico ya que en las fases tempranas suele ser asintomático y se suele llegar al diagnóstico cuando ya la enfermedad está avanzada.
Según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), el cáncer de pulmón sigue siendo el más letal y en Argentina provoca alrededor de 8.400 muertes al año. Al momento del diagnóstico inicial, alrededor del 20% de los pacientes presenta enfermedad localizada, un 25% metástasis regionales y un 55% metástasis a distancia. Generalmente aparece en las zonas periféricas del pulmón y puede crecer sin causar molestias durante un tiempo.
Según indicó el doctor Heredia, "los chequeos médicos son importantes a todas las edades", pero hay algo fundamental: "No se trata de hacerse cada vez más estudios a medida que cumplimos años, sino de realizar los adecuados según la edad, los antecedentes familiares y los factores de riesgo de cada persona".
En ese mismo sentido, el especialista explicó a C5N que "la prevención busca detectar problemas de salud antes de que generen complicaciones y descubrir enfermedades en etapas tempranas, cuando las chances de tratamiento son mayores".
Además de los controles habituales —presión, colesterol y glucemia— destacó estudios menos difundidos pero relevantes: la medición de lipoproteína(a), que puede aumentar el riesgo de infarto o ACV y se recomienda al menos una vez en la vida adulta, y los análisis para hepatitis C y VIH, infecciones silenciosas que conviene testear al menos una vez y repetir si existen factores de riesgo.
"Los fumadores y exfumadores merecen una atención especial. En Argentina, un consenso de sociedades científicas recomienda una tomografía de tórax (TAC) de baja dosis anual entre los 55 y 74 años en personas con antecedentes importantes de tabaquismo. Este estudio puede detectar el cáncer de pulmón en etapas tempranas. La radiografía de tórax común no sirve para este objetivo", señaló el especialista.
"También puede ser necesaria una espirometría, un estudio sencillo en el que la persona sopla por una boquilla para evaluar cómo funcionan sus pulmones. Se utiliza especialmente en fumadores o exfumadores con tos persistente, flema o falta de aire, para detectar enfermedades respiratorias como la EPOC. No es necesario realizarla todos los años en personas sin síntomas", agregó.
"La prevención no consiste en hacerse 20 análisis todos los años. Consiste en conocer nuestros factores de riesgo, mantener las vacunas al día, adoptar hábitos saludables y realizar los controles que realmente demostraron ser útiles", concluyó el especialista.
Pronóstico y tratamiento
El hecho de que el papa León presentara un adenocarcinoma de pulmón localizado y detectado en etapa temprana es un punto favorable. En estos casos, los médicos analizan muestras de ganglios linfáticos y tejido pulmonar para definir el estadío y determinar si se requieren tratamientos adicionales como quimioterapia o radioterapia.
"En cuanto al pronóstico y según la poca información que tenemos hasta ahora, si lo que tuvo fue un nódulo pulmonar delimitado de reciente diagnóstico y la cirugía una resección de un lóbulo pulmonar, podríamos pensar que esta ha sido con fines curativos, de haberlo logrado. No obstante, faltarán los informes de anatomía patológica y los estudios de seguimiento para poder confirmar esto", explicó el profesional médico a C5N.
Por lo tanto, en caso de confirmarse que la lesión era pequeña, localizada y sin compromiso ganglionar, la cirugía podría ser suficiente y la posibilidad de curación es alta. Lo que resta, según el especialista, es esperar los resultados de la inmunohistoquímica y la biopsia diferida, aunque todo indica que el Papa se encuentra dentro de ese 20% de casos potencialmente curables solo con cirugía.
Un factor positivo es que León es un paciente que no fuma, tiene 71 años y mantiene actividad física como el tenis, lo que favorece su rehabilitación. Deberá realizar ejercicios de terapia respiratoria y cuidarse de infecciones, informaron desde el Vaticano.
Con el correr de los días se definirá el tratamiento a seguir. Se espera que Robert Francis Prevost se comporte como un buen paciente y que, por encima de su cargada agenda, se priorice lo esencial: su salud. Por lo pronto, tras permanecer internado cuatro días en el Hospital Gemelli, este sábado ya regresó al Vaticano, donde continúa con fisioterapia respiratoria y actividades normales de manera independiente.