"Tocar en Rusia con el mismo saxo con el que me ganaba unas monedas en el subte de Buenos Aires, es de cuento. Tengo varios, pero el alto nunca lo cambie. En el escenario recordaba aquellos sueños de adolescente que no sabía adónde iba a llegar", expresó el actor a revista Gente.
La puerta del hotel donde se alojaba Arana estuvo repleta de fans a pesar de los diez grados bajo cero que azotaban Rusia. La pareja aprovechó el viaje para conocer la Plaza Roja, el Kremlin y la Catedral de San Basilio.
"Fue increíble. Que la gente aprendiera a hablar castellano por nuestras novelas, no tiene precio. En este viaje me di cuenta de que Natalia Oreiro es más famosa que los Rolling Stones", finalizó sorprendido por la popularidad.