El escándalo tras la filtración de los videos de Juan Cruz Sanz: la doble vara de los medios

La viralización de videos íntimos en las redes sociales y las acusaciones de Natacha Jaitt ponen otra vez en foco el valor de la verdad.

El viernes por la noche las redes sociales se convulsionaron tras la difusión de videos íntimos del periodista Juan Cruz Sanz. Si bien Natacha Jaitt no fue la primera persona que difundió las imágenes, sus publicaciones en Twitter ayudaron a la rápida viralización del hecho.

En las imágenes se lo ve al periodista en su intimidad sexual y hasta drogándose. Los hechos, en sí, no tienen correspondencia con delito alguno al tratarse de acciones de su ámbito privado.

Sin embargo, la propia Natacha Jaitt utilizó estos hechos de la vida privada de Sanz para involucrarlo en la causa de los abusos de menores en el fútbol y acusarlo de pedóflilo.

Es aquí donde queda al descubierto un accionar por parte de ciertas usinas mediáticas, de las que muchas veces el propio Sanz ha participado, que tergiversan hechos y situaciones que no revisten algún tipo de ilegalidad. A partir de ahí, son utilizadas para culpabilizar de algo mucho más grave sin prueba alguna.

Jaitt involucró al periodista desde un primer momento en su guerra personal que lleva contra Leo Cohen Arazi, el principal detenido e imputado en la causa por abusos de menores en el fútbol. Aún sin pruebas, utilizó este hecho para justificar de alguna manera sus acusaciones contra Sanz. ¿Alcanza solo con eso? No, y no debería permitirse. Pero el daño ya está hecho.

Quizás sea hora de que empiece a tomarse en serio el valor de las palabras y las acciones para que estas situaciones no se repitan. Pero no solo cuando uno es el perjudicado, si no cuando el sujeto también es perpetrador del hecho.

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