

A casi dos décadas del siniestro vial que sacudió al país, en el que un micro con alumnos que regresaban de hacer tareas solidarias en El Impenetrable, Chaco chocó de frente con un camión y dejó el saldo de 12 muertes, las cicatrices aún duelen: una causa interminable, una ONG nacida del dolor y un festival que convirtió la tragedia en legado.






