¿Podemos vivir sin pagos digitales?

Sumamos rápidamente los avances tecnológicos a nuestro uso diario sin notar los beneficios que nos proporcionan.

Si alguien nos pusiera en la disyuntiva de elegir transcurrir el resto de nuestra vida sin internet, sin el uso del celular o sin pagos digitales, me atrevo a decir que escogeríamos la última. ¿Pero esto es tan así? ¿Hasta dónde somos conscientes de cuán asimilados están los pagos digitales en nuestras vidas?

Eagleton definía al hombre como un animal fáustico de ambición desmedida en cuanto a la satisfacción de sus necesidades. Cuenta la leyenda alemana que Fausto era un hombre exitoso pero insatisfecho con su vida que hace un pacto con el diablo a cambio de conocimiento ilimitado y de placeres mundanos. Me permito hacer un paralelismo con la incorporación de los avances tecnológicos que nos permiten alcanzar continuamente nuevos niveles de satisfacción y bienestar. Los sumamos rápidamente a nuestro uso consuetudinario sin notar los beneficios que nos proporcionan

En Argentina, el medio de pago digital más utilizado es el sistema de pagos en el transporte. ¿Estaríamos dispuestos a volver a buscar y atesorar las monedas para pagar el colectivo o quizás volver a hacer las tediosas e interminables colas para comprar el viejo Subtepass de 1 viaje? Claramente, no.

Hace poco más de una década, cuando tuve la oportunidad de formar parte del grupo de personas que afrontó el desafío de la implementación del SUBE, imaginábamos esta situación como una verdadera Utopía, mientras veíamos los casos de éxitos en otras ciudades del mundo como OCTOPUS en Hong Kong o la reconocida Oyster en Londres. Idealizamos que ello pudiera ser una realidad en nuestro país. Esta quimera no solo pudo concretarse sino que hoy el sistema de pago de transporte es una realidad. Este fue un punto de inflexión importante para proyectar una mayor ampliación en la utilización hacia otros usos (retail, micropagos, salud, etc.).

La tecnología actual permite la integración de diferentes aplicaciones útiles en la vida diaria, facilitando de esta forma, los procesos de onboarding, a través de un único “logueo”. Es tan sencillo como establecer una App que interconecte a las demás, para una verdadera simplificación para el usuario.

En la actualidad, las páginas web de muchas marcas son verdaderos portales e-commerce, en la que simplemente seleccionando algún artículo que nos interese, naturalmente podemos adquirirlo y de una forma natural, pagarlo desde la misma página y en una única operación.

Esta simplificación es factible de ser trasladada al sector de la Salud donde las posibilidades se amplían infinitamente. Integrar el uso de las herramientas tecnológicas sanitarias con aplicaciones financieras a efectos de facilitar que en el mismo momentum en que se realizan las autorizaciones prestacionales, se proceda al pago consecuente de esas prácticas, utilizando los medios de pago del usuario ya integrados en la misma aplicación; es posible. De esta forma se integra el flujo transaccional prestacional con su correlato transaccional financiera de una forma transparente y ágil para el usuario.

Si seguimos en este camino, quizás en un cortísimo plazo, optar por la tercera opción del dilema inicial, no sea tan simple, como lo pensamos inicialmente, ya que los pagos digitales serán utilizados de una forma tan natural en nuestra vida que sería impensado prescindir de ellos.

Cristian Levrotto es especialista en proyectos digitales y Director Financiero de Traditum.