Por qué es la atajada más importante e impactante en la historia de los Mundiales

La evaluación del momento, la trascendencia y la dificultad las ponen por encima de todos. Imagínate lo que hubiese pasado si entraba... Por qué lo logró y se convirtió en un arquero de momentos épicos, fiel a su historia.

Cerrá los ojos, diría Gallardo, y pensá lo que hubieses sentido si esa pelota entraba. La tristeza, la desazón, el bajón popular, el golpe para jugadores que se están haciendo y otros que están hechos pero necesitaban esta copa como el agua…

Minuto 123 de una final del mundo. Partido 3-3. Luego de que tu equipo estuviera 2-0, con paliza futbolística incluida, y luego 3-2 a pocos minutos del final.

Y, de repente, un delantero fresquito, Kolo Muani, queda solo frente al arquero.

Para analizar la dificultad hay que mirar la foto en que recibe. Dibu está regalado, lejos del delantero. El arco mide 7m32 x 2m44. Fijate bien: hay lugar por todos lados. Y tiempo, además.

La pelota adelante del delantero, picando. Parece irreversible: es gol. No parece haber forma de que no sea así. De hecho, los suplentes de Francia ya se meten en la cancha para festejar, como vemos en un video…

https://twitter.com/JulianMozo/status/1604897331291521026

Pero Dibu sale con su habitual determinación y velocidad, agrandando su cuerpo todo lo posible, como arquero de handball.

La atajó como el pie, pero en realidad la atajó con su coraje habitual.

Porque salió sabiendo que podía, como cada penal.

La estadística fría dice que a Martínez le patearon 10 veces al arco y le hicieron siete goles. Pero, con su personalidad y técnica, hizo que el equipo ganara dos tandas de penales.

Y, sobre todo, hizo la mejor atajada de todos los tiempos. O de la historia del Mundial. Sin dudas la más determinante.

Por el momento, por la importancia y por la dificultad.

Ahora podés abrir los ojos: Dibu la atajó y sos tricampeón del mundial.