La Selección argentina enfrenta este martes a Egipto por los octavos de final del Mundial 2026, y uno de los puntos claves del equipo africano que los los dirigidos por Lionel Scaloni deberán tener en cuenta es Emam Ashour, un nombre hasta ahora poco conocido pero que empezó a sonar gracias a su talento y especialmente a sus goles.
El mediocampista ofensivo de 28 años se transformó en la gran figura de su país y en uno de los máximos artilleros del torneo. Sin embargo, detrás de sus goles y de su juego desfachatado, se esconde un pasado reciente marcado por los escándalos judiciales, peleas a golpes de puño y polémicas decisiones profesionales.
Emam Ashour, una historia de polémicas
Ashour, que actualmente brilla con la camiseta de Al-Ahly, fue protagonista en 2024 de un grave incidente en el que agredió físicamente a un guardia de seguridad de un centro comercial de El Cairo. El futbolista argumentó que el agente no había intervenido cuando la esposa del jugador sufrió acoso por parte de un grupo de personas. La reacción del volante fue desmedida y terminó en la Justicia.
Aunque en un principio fue absuelto, la fiscalía apeló y la Corte de Apelaciones de Al-Giza lo condenó a seis meses de prisión. El escándalo conmovió a Egipto: la gran figura local estaba tras las rejas. Finalmente, tras pasar un tiempo detenido, la defensa de Ashour logró llegar a un acuerdo conciliatorio con la víctima mediante el pago de una indemnización millonaria, lo que le permitió recuperar la libertad y evitar cumplir la totalidad de la pena en la cárcel.
Emam Ashour, figura de Egipto en el Mundial 2026.
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Ese no fue el único dolor de cabeza que Ashour le dio a los dirigentes de su club y de su selección. Su carácter temperamental ya le había pasado factura en sus últimos dos equipos por graves problemas de indisciplina. Además, tomó una decisión que pocos futbolistas de su nivel adoptarían: le cerró las puertas a Europa.
Después de un breve e irregular paso por Midtjylland de Dinamarca, donde no logró adaptarse, el enganche decidió armar las valijas y regresar a su tierra. Pese a tener ofertas para volver a intentar el salto al Viejo Continente, Ashour prefirió la comodidad y el fervor de Al-Ahly, el club más popular de su país, priorizando su bienestar mental y su cercanía familiar por sobre los flashes de las grandes ligas europeas.
Con el Mundial 2026, el fútbol le dio una nueva oportunidad. Convertido en el conductor y goleador de una Egipto que se anima a jugarle de igual a igual a cualquiera, Ashour cambió las crónicas policiales por las tapas de los diarios deportivos, y sigue con hambre de gloria.