En medio del escándalo por el escrache de la hermana de Luisana Lopilato a una peluquería del barrio porteño de Villa Urquiza porque le cobraron a su madre 8 mil pesos por hacerse unos reflejos, el servicio de manicura, y en la venta de un producto para el cabello, el peluquero acusado se defendió ante los medios.
El estilista negó las acusaciones de la familia Lopilato y dio detalles de los servicios que le brindó a la mujer y justificó el cobro de 8 mil pesos: "Hicimos cuatro trabajos de decoloración, después una decoloración más para sacarle los reflejos y después color. Estuvimos cinco horas trabajando".
"Ella vino con un cabello colorado que es muy difícil de sacar y yo se lo expliqué y le dije que le iba a salir caro. Ella me dijo que 'sabía que iba a salir caro pero que ella quería salir platinada'", agregó en diálogo a C5N.
Luego disparó: "No me parece que le cobramos mal, hay gente que paga más, es muy común este monto. Se sabe que si venimos a Leo es que venis a un lugar que usa productos de buena calidad".