El desgarrador testimonio de una exestrella de Nickelodeon

Jennette McCurdy, quien alcanzó la fama con el show iCarly, publicó una dura autobiografía. El libro ya está entre los más vendidos.

Jennette McCurdy alcanzó la fama mundial a los 15 años con su papel de Sam Puckett en la serie iCarly, uno de los éxitos de Nickelodeon. Pero el trasfondo de su carrera es desgarrador: en su autobiografía Me alegra que mi mamá haya muerto denuncia que sufrió abusos sexuales y explotación infantil.

El libro se publicó hace una semana y ya está entre los más vendidos en la plataforma Amazon. En la foto de tapa McCurdy aparece sosteniendo una urna de cenizas rosa que desborda papel picado. La portada es provocadora, pero la actriz y escritora sostiene lo que dice.



"Defiendo el título y creo en él. Fue algo difícil de aceptar para mí, y las cosas que son difíciles de aceptar son a menudo las cosas que más necesitan decirse", declaró a la revista Vanity Fair. La joven, que ahora tiene 30 años, denunció que su madre la manipuló y la obligó a ser actriz.

"Quería vivir a través de mi persona su sueño frustrado de ser estrella", aseguró. Debra llegó a todo tipo de extremos para asegurar el éxito de su hija. Restringió su dieta, se bañó con ella hasta los 16, le realizó controles ginecológicos y tratamientos de belleza caseros, y revisó su diario íntimo y sus mails.

"Con su muerte, murieron muchas de sus ideas para mi vida. La actuación fue su propio viaje y uno difícil para mí, con seguridad", sostuvo McCurdy. Debra también le aseguró que los abusos del productor Dan Schneider, creador de iCarly, eran "el precio a pagar" por el estrellato.

En el libro la actriz no usa su nombre y apellido, sino que lo apoda "el Creador". "Me sentía igual con el Creador que con mamá: nerviosa, desesperada por complacer, aterrorizada de pasarme de la raya", confesó. Schneider fue apartado de Nickelodeon después de varias denuncias de abuso físico y psicológico.

La relación de McCurdy con su madre es complicada aún después de su muerte. "Desde que terminé el libro, soy capaz de extrañarla sin que sea tan complicado. Puedo tener una experiencia de duelo más simple, lo cual, por extraño que parezca, es un alivio. Un dolor que alivia", explicó.

"Me río porque nunca podría haber imaginado cómo se sentiría estar al otro lado de esos eventos y poder escribir sobre ellos. No podía ver tan lejos. A menudo no podía ver esa luz al final del túnel. Entonces poder estar aquí ahora, se siente realmente empoderador", concluyó.

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