Propaganda liberal, socios iliberales: las elecciones del Parlamento Europeo y la política exterior argentina

Tras las recientes elecciones para diputados del Parlamento Europeo, en la que ha habido en algunos países un crecimiento importante de los partidos, se profundiza le avance de la derecha.

En el discurso con el que celebró su triunfo, el entonces presidente electo licenciado Javier Milei declaró que con su elección la Argentina "...abraza las ideas de la libertad, las ideas de Alberdi.". La referencia a Juan Bautista Alberdi no es casual, siendo considerado el padre fundador del liberalismo político argentino, que se plasmó en su libro Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina.

Y en numerosos discursos, luego de su investidura presidencial, el libertario cerró sus exposiciones con la frase "Viva la libertad, carajo". Ello, sin contar las innumerables ocasiones en las cuales, siendo candidato o investido presidente, hizo profesión de fe del liberalismo económico, y en particular de la llamada escuela austríaca de economía, de la que él se considera un continuador teórico. Incluso se ha reconocido como un continuador del pensamiento de Ayn Rand: "Milei se cree ahora el arquitecto Roark. Ha leído y ha estudiado a Rand. Ama a la filósofa y escritora libertaria, está enamorado de la rusa de San Petersburgo que emigró a Estados Unidos, se nacionalizó norteamericana y aportó, al país elegido, de un nervio individualista, sin tapujos".

Sin embargo, el conjunto de relaciones internacionales personales que él entabló, no parece ir en esa dirección sino más bien al contrario. En febrero de este año, en ocasión a su viaje a los Estados Unidos de América, Miley se encontró y se abrazó efusivamente con Donald Trump: "En el video, Trump le dice a Milei en inglés, “Hagamos grande a Argentina otra vez”, y Milei grita entonces en español su famosa frase, “¡Viva la libertad, carajo!”, según informa AP.

Recientemente el presidente, viajó a título personal, al Reino de España y participó en un acto del partido ultraderechista Vox, y próximamente participará como observador en la conferencia del G7 que tendrá lugar en la República de Italia invitado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni.

Ninguno de estos políticos y partidos podría ser reconocidos como liberales, y en particular por sus políticas económicas que claramente son proteccionistas, y defienden los intereses de aquellos sectores de sus respectivos países, que tienen una gran influencia en esas políticas. El caso más emblemático es la continua resistencia de los sectores rurales europeos a un tratado amplio entre la Unión Europea y el Mercosur: "El acuerdo con Mercosur es inaceptable para la mayoría de los agricultores de la UE. En este momento, un impulso continuo para lograr que el acuerdo se cumpla será percibido como una nueva provocación por parte de la comunidad agrícola y aumentará el rechazo a las decisiones adoptadas por la Comisión Europea", y la propia Unión Europea ha subsidiado a su sector agrícola ya en el año 2022 "se han presupuestado casi 243.000 millones de euros para subvenciones en la UE en 2022".

Y esta situación, agrava con las recientes elecciones para diputados del Parlamento Europeo, en la que ha habido en algunos países un crecimiento importante de los partidos y movimientos políticos con los que Javier Milei mantiene una relación de alianza personal a nivel internacional, en Francia - en donde el presidente Macron ha llamado a elecciones anticipadas dado el resultado adverso de sus aliados políticos-, Italia -en donde la fuerza política de la primera ministra Georgia Meloni ha sido la más votada- y en la República Federal de Alemania - en donde se dio el resultado más significativo con un gran crecimiento de una formación de extrema derecha (Alternativa para Alemania) que superó al Partido Social Demócrata Alemán.

Pero el problema no es que haya habido un cambio importante en la correlación de fuerzas dentro del parlamento europeo, que básicamente mantiene los porcentajes entre bloques que tenía en la anterior composición, sino que los países en los cuales estos movimientos han tenido un incremento importante, sus propuestas van a ser tomadas por los partidos gobernantes, van a hacer que los gobiernos de índole socialdemócrata o social cristiana -que básicamente mantiene la hegemonía en Europa- empiecen a aceptar alguna de las propuestas de las agendas de los partidos de derecha dura, para preservar su caudal electoral.

Y ellos supone más políticas proteccionistas, más restricción a la inmigración, menos subsidios para el desarrollo internacional, etcétera. Toda una agenda que es absolutamente contraria a los intereses de la República Argentina en particular. Y paradojalmente, por otros motivos, contraria a una agenda doctrinaria liberal clásica, y también contraria a una posición ideológica liberal.

Si en este último tema, la cuestión es más académica y teórica, el crecimiento del proteccionismo, de los subsidios a las industrias locales ineficientes, -cómo es el caso de la política agraria comunitaria- y la caída de las ayudas al desarrollo, nos afectan directamente. Un tratado de libre comercio Mercosur-Unión Europea, fundado en condiciones de estricta reciprocidad, sería una extraordinaria oportunidad para nuestras industrias más dinámicas como ser el complejo agroalimentario, la fabricación de maquinaria agrícola, la industrialización de nuestros recursos naturales y la venta de tecnología asociada, el desarrollo de nuestra industria del software, etcétera.

Pero la política económica de la comunidad europea, influida por los movimientos de derecha, apuntará exactamente, al contrario, más aranceles y más barreras paraarancelarias, cómo es el caso de las exigencias de trazabilidad, o de etiquetado de los alimentos.

Por consiguiente, el alineamiento internacional personal que Javier Milei ha llevado a la práctica, parece ser altamente inconsistente con el interés nacional, y parecen reforzar a actores políticos de las naciones europeas, que serán hostiles a nuestra nación y que, lejos de beneficiarnos, cerrarán sus fronteras y fomentarán sus industrias locales en detrimento de los productos de exportación argentino. Nada más lejos del liberalismo predicado.

**Por Mauro Brissio

-Magíster en Comunicación, Cultura y Discursos Mediáticos. (UNLAM)

-Licenciado en Comunicación Social (UNLAM)

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